
En la zona norte de la provincia de Palencia, en pleno corazón de la Cordillera Cantábrica, un gran incendio forestal continúa activo desde el domingo. A mediados de semana, el fuego ya había arrasado más de 3.000 hectáreas del parque natural Montaña Palentina, considerado un refugio clave para el oso pardo en la península ibérica.
Las llamas avanzan por áreas de alto valor ecológico, donde habitan especies animales y vegetales protegidas. Las autoridades locales advierten que el impacto sobre la naturaleza podría ser catastrófico. Principalmente, está amenazada la zona de vida del oso pardo, para el que estos bosques son fundamentales como fuente de alimento y reproducción. Los expertos temen que el incendio puede desplazar temporalmente a los animales de su hábitat y afectar negativamente a su población.
El miércoles, el nivel de alerta en la región se mantiene en el segundo nivel, aunque ya han comenzado a levantarse algunas restricciones de movilidad en localidades afectadas. A los vecinos de El Campo y Levanza se les permitió abandonar sus casas, aunque la entrada a estas poblaciones sigue limitada. El principal objetivo de los servicios de emergencia es evitar que el fuego se propague a otros pueblos y contenerlo dentro del perímetro establecido, especialmente en dirección a Cervera de Pisuerga.
La situación se complica por los vientos cambiantes y las altas temperaturas. Según representantes de las administraciones locales, si el fuego supera la línea de protección, la superficie afectada podría multiplicarse, lo que supondría una amenaza para aún más áreas forestales y núcleos habitados.
Especial preocupación genera el destino de los monumentos históricos. Esta semana, el incendio se acercó peligrosamente a la Abadía de Levanza, que cuenta con más de nueve siglos de historia. Gracias a la labor coordinada de bomberos y voluntarios se logró evitar su destrucción. En la lucha contra el fuego participan no solo los cuerpos profesionales, sino también vecinos de la zona, quienes aportan maquinaria, agua y alimentos para apoyar a los equipos de emergencia.
Actualmente, en la zona afectada hay desplegados 31 medios terrestres y aéreos. La superficie calcinada aún se está determinando, pero las estimaciones preliminares superan las 3.000 hectáreas. Los sindicatos del sector forestal destacan la falta de personal y las difíciles condiciones de trabajo a las que se enfrentan bomberos y guardas forestales.
El incendio en Montaña Palentina ya ha sido declarado extremadamente peligroso: se ha activado el nivel dos de emergencia, lo que implica un riesgo real para los núcleos de población y las áreas naturales protegidas. Las autoridades regionales y los servicios de emergencia continúan trabajando las 24 horas para controlar la situación y minimizar los daños a la naturaleza y a la población.
Ecologistas y residentes locales esperan que los osos pardos puedan regresar a sus hábitats habituales tras la extinción del incendio; sin embargo, la recuperación del ecosistema podría llevar años. En los próximos días, mucho dependerá de las condiciones meteorológicas y la eficacia del trabajo de los equipos de bomberos.












