
En Cataluña, el partido Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha estado en el centro de atención tras una investigación interna por denuncias de acoso entre diputados. Esta decisión resulta relevante para quienes siguen los cambios en la cultura política de España: el partido no aplicó medidas disciplinarias a la diputada Pilar Vallugera, pero reconoció la necesidad urgente de revisar sus normas internas y crear nuevos mecanismos que prevengan conflictos y protejan al personal.
Las dudas sobre la conducta de Vallugera surgieron después de que varios compañeros del grupo parlamentario denunciaran casos de reproches públicos, gritos y humillaciones durante reuniones de trabajo. La situación se volvió especialmente tensa durante el debate de la Ley Trans, cuando, según la exdiputada Maria Dantas, el ambiente en el grupo se volvió insostenible. Dantas, de origen brasileño, abandonó la política alegando que el partido ignoró sus quejas y no le garantizó seguridad psicológica.
Desacuerdos internos
La investigación, realizada por la exalcaldesa de Sant Cugat Mireia Ingla, no halló motivos para sancionar disciplinariamente. Sin embargo, el informe destaca que dentro del grupo parlamentario de ERC existen graves problemas de comunicación y respeto entre el personal. Ingla recomendó establecer protocolos claros para la resolución de conflictos y definir estándares de conducta para evitar que estas situaciones se repitan.
El escándalo estalló en medio de la lucha por el liderazgo dentro del partido entre los seguidores de Oriol Junqueras y su exsubalterna. Durante este periodo, en el partido también se debatió otro caso sonado: la campaña con carteles ofensivos relacionada con la enfermedad de Alzheimer del expresidente Pasqual Maragall. Todo esto incrementó la tensión y llevó al relevo del responsable de control interno.
Reacción y consecuencias
Tras la publicación de los testimonios de Dantas, la dirección de ERC se vio obligada a reabrir la investigación. La nueva responsable del área de control interno, nombrada en abril, realizó una revisión adicional. Finalmente, se decidió no sancionar a Vallugera, ya que no se hallaron pruebas de acoso sistemático. Sin embargo, el informe subraya que el ambiente en el equipo requiere cambios.
El informe insta a crear nuevos mecanismos para mejorar el clima dentro del grupo y preservar la dignidad de todos los miembros de la organización. Es importante que estas medidas funcionen no solo en el Parlamento, sino también en los grupos municipales del partido. Según especialistas, este tipo de iniciativas puede servir de ejemplo para otras fuerzas políticas en España.
Contexto y comparaciones
La situación en ERC recuerda a otros casos mediáticos de disputas internas y acusaciones de acoso entre políticos. Por ejemplo, recientemente en España se debatió sobre la dimisión del director del ICAVI en Canarias tras ser acusado de un delito sexual. Ambos casos demuestran que la presión social y mediática obliga a los partidos y a las instituciones estatales a revisar sus enfoques sobre la ética interna y la protección de los empleados
Según informa El País, el informe de la ERC destaca que, incluso si las acciones no constituyen faltas disciplinarias, pueden deteriorar seriamente el ambiente laboral. La implementación de nuevos protocolos debería ayudar a prevenir situaciones similares en el futuro y aumentar la confianza en las instituciones políticas
En los últimos años, en España son cada vez más frecuentes las noticias sobre escándalos relacionados con el comportamiento de funcionarios y diputados. En 2025, en Madrid se discutió un caso en el que la oposición exigió explicaciones inmediatas al gobierno tras la tragedia de Adamuz. Este tipo de historias impulsan debates públicos sobre la transparencia y la responsabilidad del poder. La introducción de nuevas reglas y protocolos en partidos y organismos estatales se convierte en una tendencia que podría transformar la cultura política del país











