
Jaén aprueba finalmente el presupuesto municipal para 2026 por primera vez en los últimos nueve años. La ciudad, famosa no solo por sus olivares sino también por su enorme deuda, ha acaparado la atención nacional. Más de 600 millones de euros: esa es la cifra de la deuda municipal, situando a Jaén como la capital española con mayor endeudamiento per cápita.
Durante años, la ciudad funcionó con cuentas provisionales y los intentos de acordar nuevos gastos e ingresos chocaban con desavenencias políticas y exigencias del gobierno central. Todo cambió tras el relevo de enero: a comienzos de 2025, los socialistas (PSOE), con el apoyo del movimiento Jaén Merece Más surgido de la iniciativa España Vaciada, desbancaron del gobierno local al Partido Popular (PP). Fue el primer caso de este tipo entre las capitales andaluzas tras las elecciones de 2023 y supuso que el PP perdiera el control de todas las grandes ciudades de la región.
El presupuesto bajo control
La aprobación del presupuesto resultó ser una tarea nada sencilla. El Ministerio de Hacienda de España, supervisando minuciosamente cada paso del ayuntamiento, impuso condiciones estrictas: la ciudad fue catalogada como zona de riesgo de sostenibilidad financiera. Finalmente, el presupuesto fue validado solo después de que Hacienda exigiera la congelación de 19 millones de euros — estos fondos permanecerán inaccesibles hasta que los ingresos municipales alcancen el nivel requerido. Sin embargo, representantes del gobierno local señalan que las negociaciones con el ministerio permitieron obtener ciertas concesiones en el pago de la deuda y otorgaron al presupuesto un mínimo margen de maniobra.
En consecuencia, el monto total de gastos aprobados ascendió a 194 millones de euros. Solo los socialistas y Jaén Merece Más votaron a favor del proyecto, mientras que la oposición representada por PP y Vox se manifestó firmemente en contra. El nuevo alcalde, el socialista Julio Millán, lo deja claro: pese al carácter inversor del presupuesto, la situación sigue siendo sumamente compleja. La deuda no ha desaparecido, y tanto Hacienda como el órgano interno de control financiero mantienen una supervisión estricta. A la ciudadanía se le dejó claro de inmediato: no habrá facilidades en el futuro próximo.
Batallas políticas
Para las autoridades municipales, la aprobación del presupuesto representó no solo una victoria política, sino también, en sus palabras, un acto de restitución de la justicia hacia los ciudadanos y los empleados municipales. El responsable del área de Hacienda, Francisco Lechuga, calificó el hecho como un “avance institucional”, mientras que los socios de coalición de Jaén Merece Más recordaron que su apoyo al Partido Socialista respondía a la urgencia de aprobar cuanto antes el nuevo presupuesto y abordar el problema de la deuda histórica.
El líder de Jaén Merece Más, Luis García Millán, subrayó que mientras su plataforma forme parte del gobierno local, la prioridad seguirán siendo los intereses reales de los vecinos. Sin embargo, la oposición no comparte ese optimismo. El exalcalde y actual líder del PP en el pleno municipal, Agustín González, justificó su rechazo al presupuesto afirmando que no quiere ser “cómplice de una subida monstruosa de impuestos”.
Impuestos y polémicas
Según representantes del PP, el gobierno local ha optado por el “tradicional camino socialista”, aumentando la carga fiscal para todos los ciudadanos. Aseguran que el impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) subirá un 10%, el impuesto sobre vehículos un 50% y el impuesto sobre construcciones un 40%. Además, se incrementarán las tasas sobre actividades económicas y el incremento de valor de los terrenos urbanos. Todas estas acusaciones han sido negadas rotundamente por el equipo del alcalde, lo que aviva aún más el debate en el pleno municipal.
El debate durante la sesión fue tan acalorado que derivó en ataques personales. El alcalde, en respuesta a las acusaciones, calificó a su oponente de “desvergonzado” y “mentiroso”, lo que llevó al PP a exigir disculpas públicas. Como resultado, en lugar de unidad ante los problemas financieros, la ciudad vivió un nuevo episodio de enfrentamiento político.
El futuro en duda
La situación en Jaén es un claro ejemplo de cómo las dificultades financieras pueden convertirse en escenario de intensas batallas políticas. La ciudad, atrapada en una espiral de deudas, se ve obligada a equilibrar las exigencias del Gobierno central, los intereses de sus habitantes y las ambiciones de los políticos locales. El presupuesto aprobado es apenas el primer paso de un largo camino hacia la recuperación económica, y por ahora no está claro si las autoridades lograrán mantener la situación bajo control.












