
En la vida política de España se abre una nueva etapa: tras el fracaso de la iniciativa clave para reducir la jornada laboral en el Parlamento, Yolanda Díaz ha decidido no bajar el ritmo. La vicepresidenta del país, al encontrar resistencia de algunos partidos, ha cambiado drásticamente su enfoque y ahora actúa con mayor determinación. No ocultó su decepción e incluso criticó abiertamente a representantes de Junts, acusándolos de defender los intereses de los empresarios en lugar de la independencia de Cataluña.
Tras el revés sufrido con su principal proyecto, el equipo de Díaz no se retiró. Al contrario, ha lanzado una amplia campaña para impulsar reformas sociales desde el Gobierno. Ahora la apuesta está en aprobar nuevas normas en las reuniones del Consejo de Ministros, mientras que los asuntos que requieren el visto bueno del Parlamento se llevan a debate para mostrar a la ciudadanía cómo vota cada uno sobre temas clave. Díaz tiene actualmente una decena de negociaciones en marcha, y en algunas de ellas ya se observan los primeros resultados.
La atención se centra especialmente en los derechos laborales. En los próximos días comenzará el debate sobre los cambios en las reglas de despido, a pesar del evidente descontento de los empresarios e incluso de algunos miembros del Gobierno. Díaz argumenta que se deben cumplir las normas europeas, algo que España aún no logra. Aunque los detalles de la nueva propuesta aún no se han dado a conocer, sindicatos y empresarios ya se preparan para un intenso debate.
Entre otras iniciativas, se plantea ampliar el permiso por fallecimiento de un familiar hasta diez días e introducir un nuevo permiso para el cuidado de parientes en cuidados paliativos. Estas propuestas generaron reacciones divididas: el ministro de Economía pidió tener en cuenta los intereses empresariales, mientras que el presidente de la mayor asociación empresarial incluso intentó ridiculizar la idea. No obstante, el Ministerio de Trabajo asegura que la elaboración del proyecto de ley está próxima a finalizar.
La cuestión del salario mínimo tampoco ha pasado desapercibida. Este año el debate sobre su aumento comenzó antes de lo habitual, y al mismo tiempo se negocia la prohibición de absorber complementos al incrementar el SMI. Los sindicatos insisten en esta condición y los empresarios muestran su descontento, aunque parece que el acuerdo solo se alcanzará con las principales organizaciones de trabajadores.
En la agenda también permanecen las modificaciones a la ley de prevención de riesgos laborales y un nuevo estatus para los becarios, que lleva tiempo posponiéndose. En Sumar consideran que los socialistas por fin están dispuestos al diálogo, como lo demuestran las últimas decisiones sobre permisos familiares y otras cuestiones sociales.
Otro tema candente es la regularización de migrantes. Sumar insiste en que el decreto correspondiente se apruebe antes de finales de octubre, aunque de momento no hay avances. En un otoño tan tenso para la política española, la situación podría cambiar en cualquier instante.












