
En Ibiza, en el municipio de Santa Eulària, se vivió una situación que conmocionó a la comunidad local. Manolo Morillas, un hombre de 76 años que reside en una autocaravana estacionada en un aparcamiento privado, quedó atrapado en el recinto después de que los propietarios de la parcela bloquearan completamente la salida. Sin posibilidad de salir a buscar agua o alimentos, intentó saltar la valla, pero cayó mal y sufrió una grave lesión en la rodilla. Finalmente tuvo que acudir al hospital y el dolor persistió durante varios días.
El jubilado vive en su autocaravana desde hace más de un año y su única compañía es su perro, llamado Manchitas. No puede desplazarse en su vehículo porque está averiado y no tiene dinero para repararlo. Ni siquiera le alcanza para un taxi al hospital. La situación empeoró cuando las autoridades locales endurecieron las normas para este tipo de vehículos, y ahora el hombre teme ser desalojado del terreno.
Problemas de vivienda y falta de apoyo
Morillas trabajó casi medio siglo en el sector hotelero de la isla, pero su pensión es de apenas mil euros. Esta cantidad apenas le alcanza para comer y cubrir necesidades básicas. Tras jubilarse, adquirió la autocaravana a plazos con la esperanza de tener una vejez tranquila, pero ahora se encuentra en una situación muy vulnerable. Su intento de reparar el vehículo terminó en otro disgusto: fue estafado y perdió casi mil euros.
El ayuntamiento ofreció ayuda: cubrir la reparación de la autocaravana e incluso facilitar un billete a Valencia y una pequeña cantidad para el alquiler de una vivienda. Sin embargo, el pensionista no puede permitirse adelantar ese dinero y no ha encontrado un alojamiento adecuado para él y su perro. Así, ha quedado atrapado en un círculo vicioso: sin transporte, sin posibilidad de mudarse y bajo la amenaza constante de multas y desalojo.
Reacción social y preguntas incómodas
La historia de Manolo ha generado un gran debate entre los vecinos de Ibiza. Muchos se preguntan cómo sobreviven las personas mayores con pensiones bajas en una isla donde la vivienda y los alimentos son tan caros. El caso del encierro ilegal del pensionista se percibe por algunos como una muestra de indiferencia hacia los más vulnerables. Otros destacan la necesidad de revisar las normativas locales y buscar soluciones reales para quienes atraviesan situaciones difíciles.
Por ahora, el futuro del pensionista sigue siendo incierto. Continúa viviendo en la autocaravana, temiendo nuevos problemas y esperando encontrar una salida a esta situación. Su historia ha abierto un debate no solo sobre la justicia social, sino también sobre el trato que reciben las personas mayores en Ibiza.












