
La alta dirección del Servicio Andaluz de Salud (SAS) se encuentra en el centro de un proceso judicial relacionado con la adjudicación de contratos de emergencia tras el descenso de la pandemia. Durante las vistas, la actual directora del SAS, Valle García, y sus predecesores, Miguel Ángel Guzmán y Diego Vargas, admitieron abiertamente no haber cumplido la orden de la Consejería de Hacienda de Andalucía de 2021, que exigía poner fin a la práctica de adjudicar contratos de emergencia. Los responsables justificaron sus acciones por la necesidad de responder con urgencia a las secuelas de la crisis sanitaria.
El caso judicial y la postura de los acusados
Durante el interrogatorio, los tres responsables del SAS comparecieron como investigados en la causa sobre la legalidad de contratos por valor de 242 millones de euros con clínicas privadas entre 2020 y 2024. Se negaron a responder a las preguntas de la acusación y limitaron sus declaraciones al juez, los fiscales y sus propios abogados. Su principal argumento fue la defensa del interés público ante la presión sin precedentes sobre el sistema sanitario.
A pesar de que el Ministerio de Hacienda y las autoridades centrales de España revocaron oficialmente la posibilidad de celebrar contratos de emergencia, la dirección del SAS continuó utilizando este mecanismo. Según explican, la situación en los hospitales seguía siendo tan crítica que era inviable pasar a procedimientos de licitación competitiva. Como resultado, la mayoría de los contratos con clínicas privadas se adjudicaron sin concurso.
Justificación de las decisiones y detalles de la investigación
Diego Vargas, uno de los exdirectivos del SAS, respondió al fiscal sobre la posibilidad de pasar a licitaciones abiertas tras recibir los informes financieros, afirmando que el sistema sanitario estaba bajo tal presión que no había alternativa a los contratos de emergencia. Subrayó que todavía le persiguen los recuerdos de la cantidad de víctimas de la pandemia. Los demás responsables también aludieron a la extrema necesidad y a la incertidumbre del momento, que en su opinión justificaban la continuación de los contratos directos.
El proceso judicial lleva varios meses en marcha. La investigación busca aclarar por qué en Andalucía se mantuvieron las compras de emergencia a pesar de la revocación de la base legal, mientras que en otras regiones de España ya se había vuelto a los procedimientos habituales. Ni el juez ni los fiscales han recibido una explicación clara de los acusados.
Acusaciones políticas y divisiones internas
La semana pasada, representantes del partido de oposición PSOE acusaron a Valle García de firmar acuerdos adicionales ilegales con la clínica privada Cedico. Según ellos, estas acciones tenían como objetivo justificar las facturas emitidas. García negó las acusaciones, afirmando que no se firmaron nuevos contratos y que los acuerdos adicionales se referían a servicios médicos ya prestados. También subrayó que actuó dentro del marco legal vigente.
Durante las audiencias judiciales salieron a la luz discrepancias entre representantes del SAS y el Ministerio de Economía y Hacienda de Andalucía. La viceconsejera de Economía y Hacienda declaró que la modificación del sistema de control de los contratos del SAS en 2020 fue iniciada por una solicitud verbal entre los viceconsejeros. Sin embargo, Miguel Ángel Guzmán desmintió esta versión, asegurando que la iniciativa no partió del SAS y que la antigua interventora general se quejó de presiones por parte de otros interventores. Según él, la idea de cambiar el sistema de control no provenía de la dirección del SAS.
Continuación de la investigación y reacción social
El escándalo por los contratos de emergencia en la sanidad andaluza ha generado una fuerte reacción social. Las cuestiones sobre la transparencia y legalidad en el uso de fondos públicos siguen abiertas. El proceso judicial continúa y su resultado podría influir en las futuras prácticas de compras públicas en la región.
Mientras los acusados insisten en que actuaron únicamente en beneficio de los pacientes y del sistema de salud, la investigación sigue analizando documentos y testimonios. Se espera que en los próximos meses el tribunal emita un fallo sobre este caso, que podría sentar un precedente para toda España.












