
España ha dado un paso importante hacia la plena recuperación de la confianza económica. Por primera vez desde noviembre de 2009, la prima de riesgo, un indicador clave de la salud financiera del país, ha caído por debajo del umbral psicológico de los 50 puntos. A fecha del 12 de noviembre, la diferencia en rentabilidad entre los bonos españoles y alemanes a diez años se redujo a 49,7 puntos, con un interés del 3,138% para la deuda española. Este hito marca el fin definitivo de los oscuros años de la crisis de deuda soberana, cuando en el verano de 2012 la prima superó los 600 puntos y el país estuvo al borde de un rescate internacional.
El descenso sostenido del riesgo para los inversores no es fruto de la casualidad. Esta tendencia, iniciada ya en 2022, se apoya en el vigoroso crecimiento de la economía nacional. En las últimas semanas, el optimismo ha aumentado gracias a la revisión al alza de previsiones por parte de los principales organismos financieros mundiales. Ahora esperan un mayor crecimiento del PIB de España tanto este año como el próximo. Según las estimaciones actualizadas, en 2025 se prevé un crecimiento económico del 2,9%, cuatro décimas por encima de la previsión anterior, y para 2026, un 2%, lo que supone también una mejora.
A pesar de una ligera desaceleración con respecto a los registros de 2024, cuando el crecimiento fue del 3,5%, España sigue liderando entre las principales economías desarrolladas del mundo. Se prevé que el próximo año su economía solo será superada en ritmo de crecimiento por Estados Unidos (2,1%), y aun así, avanzará casi el doble que la media de la eurozona (1,1%). Curiosamente, las estimaciones internacionales han resultado ser incluso más optimistas que las propias previsiones del gobierno, que en septiembre anticipaba un crecimiento del 2,7% para este año y del 2,2% para el próximo.
La confianza en la economía española también ha sido avalada por las principales agencias de calificación. Tras S&P Global Rating, que otorgó una calificación ‘A+’ a la deuda española, Moody’s (subiendo a ‘A3’) y Fitch (a ‘A’) elevaron sus notas. Estas decisiones enviaron una fuerte señal a los mercados y favorecieron la tendencia descendente de la prima de riesgo, que a inicios de septiembre se situaba en 60 puntos básicos.
La situación de España resulta especialmente favorable si se compara con la de sus vecinos. El aumento de la rentabilidad de los bonos alemanes, provocado por los planes del gobierno germano de incrementar el gasto en defensa e infraestructuras, ha reducido automáticamente el diferencial respecto a los bonos españoles. Al mismo tiempo, la inestabilidad política en Francia y las dudas sobre su disciplina fiscal han elevado la prima de riesgo de París a 73,3 puntos. La rentabilidad de los bonos italianos y griegos también se mantiene por encima de la española, consolidando a España como un ‘refugio seguro’ para los inversores en el sur de Europa.
A raíz de estos logros, el gobierno ya ha comenzado a abordar cuestiones de planificación a largo plazo. La próxima semana tendrá lugar una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde el ejecutivo central debatirá con representantes autonómicos los objetivos de estabilidad financiera para elaborar el presupuesto estatal de 2026.












