
La asociación empresarial catalana Foment del Treball atraviesa momentos difíciles. En los últimos años, la organización se ha visto en el centro de las tormentas políticas entre Madrid y Barcelona. En la capital de España, se observa a Foment con recelo, relacionándola con ideas separatistas. En Cataluña, la asociación ha perdido el apoyo que tenía durante el largo mandato de Jordi Pujol. Las nuevas fuerzas políticas que reemplazaron a las anteriores no se apresuran a atender los intereses del sector empresarial.
Los actuales líderes de Junts per Catalunya carecen de la experiencia y la influencia necesarias para ser un apoyo fiable para Foment. Los socialistas, que encabezan el Gobierno catalán, no comparten la agenda económica de los empresarios. Aunque Foment reconoce que Salvador Illa ha aportado cierta estabilidad a la política regional, la asociación preferiría verlo aliado con fuerzas más moderadas y no con los partidos de izquierda.
Referentes perdidos
Para Foment, el escenario ideal sería que los socialistas y sus aliados en Madrid adoptaran una postura más firme en varios temas económicos. Por ejemplo, que se opusieran a la reducción de la jornada laboral, rechazaran nuevos impuestos energéticos, eliminaran el impuesto de sucesiones y rebajaran la carga fiscal. Una alianza así recordaría a los tiempos en que CiU (Convergència i Unió) y el PNV (Partido Nacionalista Vasco) tenían un papel clave en el Parlamento, y los intereses de los empresarios catalanes estaban representados tanto en Barcelona como en Madrid.
Actualmente, Foment se ve obligada a maniobrar entre diferentes fuerzas políticas. Por un lado, la asociación intenta llegar a acuerdos con Junts en cuestiones económicas clave, que a menudo cuentan con el respaldo del Partido Popular y VOX. Por otro, Foment espera que los socialistas se deshagan de sus socios de la izquierda, aunque estas expectativas aún no se han cumplido.
Nostalgia por el pasado
En el pasado, el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, fue diputado de CiU en Madrid durante más de dos décadas. Su experiencia y contactos permitieron a la asociación defender eficazmente los intereses empresariales. En aquellos años, CiU era un socio fiable y la élite empresarial catalana se sentía segura. Ahora, Junts no puede ofrecer el mismo nivel de estabilidad y el regreso de Carles Puigdemont sigue siendo incierto.
Tras la ruptura de CiU y los acontecimientos relacionados con el proceso independentista, Foment se vio obligada a acudir al gobierno central en busca de apoyo. En concreto, la asociación pidió que se adoptaran medidas para facilitar el cambio de domicilio social de las empresas y protegerlas de los riesgos políticos. Sin embargo, incluso después de que la situación se calmara y algunas empresas comenzaran a regresar, el escenario político sigue sin satisfacer al sector empresarial.
En busca de nuevos aliados
La reciente visita de Alberto Núñez Feijóo a Barcelona fue un intento de acercarse a Foment y aprovechar sus vínculos con Puigdemont para presionar al gobierno central. Sin embargo, Junts no tiene prisa por apoyar las iniciativas del Partido Popular, sobre todo teniendo en cuenta su postura inflexible sobre la independencia y la amnistía. Además, la colaboración con partidos de ultraderecha genera inquietud en Foment por la estabilidad social en la región.
Resulta interesante que una parte considerable del electorado de Puigdemont preferiría ver a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Esto subraya aún más la complejidad del panorama político en el que debe actuar Foment. La asociación no está dispuesta a respaldar un gobierno con la ultraderecha, por temor a una desestabilización de la situación en Cataluña.
Prioridades económicas
Recientemente, Junts sólo se apartó de Foment en el debate sobre la ampliación del plazo de las centrales nucleares. Para Sánchez Llibre se trata de una cuestión de principio, ya que considera la energía nuclear fundamental para la economía regional. Algunos observadores relacionan esta postura con el agradecimiento a las compañías energéticas que ayudaron a Foment a superar las dificultades financieras heredadas de anteriores directivos.
Los socialistas, por su parte, no cierran la puerta al diálogo. Un ejemplo de ello es la aprobación de la ley contra la reincidencia, interpretada como un gesto hacia Foment y Junts. Sin embargo, la asociación sigue sintiéndose aislada tras la desaparición de CiU. En el pasado, Foment apoyó activamente las campañas de Pujol, pero ahora carece de la confianza en el futuro que tenía antes.
Si en el escenario político surge una nueva fuerza como Aliança Catalana, que logre atraer parte del electorado, la sensación de soledad de Foment se acentuará aún más. La asociación sigue buscando su lugar en una Cataluña cambiante, donde las antiguas reglas ya no se aplican.
Cabe destacar que Foment del Treball es una de las asociaciones empresariales más antiguas e influyentes de Cataluña. Fundada en el siglo XIX, durante décadas desempeñó un papel clave en la configuración de la política económica de la región. Actualmente, Foment agrupa a cientos de empresas y asociaciones sectoriales, representando los intereses del empresariado tanto en Cataluña como a nivel nacional. A pesar de los cambios políticos, la asociación sigue siendo un actor relevante en la vida económica de España.












