
En Barcelona, en el paseo de Sant Joan, se encuentra una de las bibliotecas más singulares de España: la Biblioteca Pública Arús. Desde hace más de un siglo, allí se guarda una estatua de bronce que suele pasar desapercibida incluso para los visitantes habituales. Esta copia de la famosa Estatua de la Libertad llegó al edificio en 1895 y desde entonces forma parte inseparable de su historia.
La escultura, creada por Manuel Fuxá y fundida por el maestro italiano Eduard Luís Razzauti, recibe a los visitantes justo en la entrada. A diferencia del original de Nueva York, en el libro que sostiene la estatua está grabada la frase latina «Anima Libertas», que significa «Libertad del alma». Este lema refleja la visión del fundador de la biblioteca, el periodista y masón Rossend Arús, quien buscaba hacer el conocimiento y la cultura accesibles para todos.
Rossend Arús concibió la biblioteca como un centro de ilustración y libertad de pensamiento. Tras su muerte en 1891, el edificio fue remodelado por el arquitecto Bonaventura Bassegoda y se convirtió en punto de encuentro para representantes del movimiento obrero y defensores de ideas progresistas. Gracias a este proyecto, Barcelona obtuvo un espacio único donde se valoraban la ciencia, el arte y la independencia intelectual.
Desde su inauguración en 1895, la Biblioteca Arús ha reunido una extensa colección de libros sobre masonería, anarquismo, política y ciencias sociales. Rápidamente se consolidó como un importante centro cultural de Cataluña, y la Estatua de la Libertad de su entrada se convirtió en símbolo de apertura y ansias de conocimiento.
Sin embargo, tras el final de la Guerra Civil y la instauración del régimen de Franco, la biblioteca fue prohibida. Las autoridades clausuraron el edificio y todo lo relacionado con la masonería fue perseguido. Durante casi treinta años, las puertas de la biblioteca permanecieron cerradas y la estatua de la Libertad fue olvidada, pero no destruida. A pesar de la presión, el monumento se conservó y se convirtió en un testigo silencioso de la lucha por la libertad de pensamiento.
Con el tiempo, la biblioteca volvió a abrir sus puertas al público. Hoy en día, aquí se pueden apreciar no solo interiores históricos, sino también una de las mayores colecciones de Europa dedicadas a Sherlock Holmes, reunida por Joan Proubasta. La sala de lectura ha conservado el ambiente de finales del siglo XIX, y entre los objetos expuestos se encuentran referencias a Darwin, Miguel Servet y otros destacados científicos.
La Biblioteca Arús abre de lunes a viernes de 11:00 a 15:00 y permanece cerrada los fines de semana. Para quienes deseen conocer más sobre su historia y colecciones, regularmente se organizan visitas guiadas y exposiciones de acceso gratuito. A lo largo de sus 127 años de existencia, la biblioteca se ha convertido no solo en un depósito de conocimiento, sino también en un símbolo de resistencia ante la censura y la represión.
Hoy, la estatua de bronce de la Libertad sigue recibiendo a los visitantes, recordando la importancia del libre pensamiento y el patrimonio cultural. La Biblioteca Arús se mantiene como un lugar único donde pasado y presente se unen en la búsqueda de la educación y la independencia.












