
En Asturias continúa la prolongada venta de una de las fincas rurales más conocidas de la región: una propiedad vinculada a los nombres de Francisco Franco y Carmen Polo. La casa donde los recién casados pasaron su primera noche de bodas en 1923 sigue sin encontrar nuevo propietario, pese a una reducción significativa en su precio.
Ubicada en el municipio de Llanera, la finca es conocida como La Casina de La Piniella. Oculta tras una densa vegetación, ocupa casi 300.000 metros cuadrados. En el pasado, fue refugio veraniego de la familia Franco y hoy sigue siendo propiedad de sus descendientes.
Inicialmente, la propiedad fue puesta a la venta por cinco millones de euros, pero con el paso de los años el precio se ha reducido a 1,9 millones. Aun así, el interés de los compradores sigue siendo mínimo. Expertos del mercado inmobiliario señalan que el valor histórico y la ubicación exclusiva no han compensado las dificultades de mantenimiento y la necesidad de restauración.
La casa principal, construida en el siglo XVIII, cuenta con dos plantas y un ático, con una superficie aproximada de 360 metros cuadrados. En la finca también hay edificaciones adicionales: una vivienda para el personal, almacén, establo, gallinero y un amplio garaje. Todo ello resalta el estatus y la envergadura de la propiedad.
El interior de la casa ha conservado las características de las tradicionales casonas rurales de aquella época. En la planta baja se encuentran un pequeño vestíbulo, dos comedores con chimeneas, una capilla independiente y una amplia cocina. En la planta superior hay seis dormitorios, varios baños, una sala de lectura con chimenea y una terraza orientada al sur.
Tras la muerte de su padre, Carmen Polo heredó esta finca, que desde entonces se convirtió en el lugar de descanso favorito de la familia Franco. Aquí, el futuro dictador comenzó a aficionarse a la pesca de salmón en los ríos locales, y la propiedad se transformó en el hogar familiar, lleno de recuerdos e historia.
Actualmente, el inmueble se considera de potencial interés para inversores, especialmente en el sector hotelero o de restauración. La agencia encargada de la venta destaca sus ventajas: amplios terrenos, privacidad y la proximidad a Oviedo, situado a solo 15 kilómetros.
Sin embargo, a pesar de sus atractivos, ni el precio ni las posibilidades de negocio han logrado atraer a compradores serios. Según los expertos, no solo los gastos de restauración, sino también el contexto histórico vinculado al nombre de Franco disuaden a los posibles inversores. Así, más de cien años después del matrimonio de Franco y Carmen Polo, la finca sigue esperando a un nuevo propietario dispuesto a asumir la responsabilidad de su futuro.












