
El lunes, justo al mediodía, los vecinos de las zonas costeras de Cataluña vivieron una auténtica conmoción. Sus teléfonos móviles emitieron de repente una alarma estridente imposible de ignorar. En varios municipios —desde Baix Llobregat hasta Barcelona, Maresme, Selva, Montsià y Baix Ebre—, la población recibió al mismo tiempo mensajes de emergencia. Pero no solo la intensidad de la tormenta Harry los inquietó: los titulares de las alertas resultaron inesperadamente diferentes.
Algunos vieron en la pantalla la frase «Alerta ciudadana», otros un enigmático «Aviso presidencial». En un contexto donde el president de la Generalitat, Salvador Illa, lleva varios días en cuidados intensivos, esta formulación causó preocupación y desconcierto. Sin embargo, el texto del mensaje aclaró rápidamente la situación: se trataba de la inminente llegada de una tormenta, olas peligrosas y la necesidad de mantenerse alejados del paseo marítimo y espigones.
Alarma y confusión
Mientras unos se preguntaban si el aviso «presidencial» tenía relación con el estado de salud del jefe del Govern, otros trataban de entender por qué sus vecinos recibieron un titular distinto. En las redes sociales estalló el debate: algunos culpaban a las autoridades de desorden, otros a los fabricantes de teléfonos. Finalmente, la razón estaba en detalles técnicos en los que casi nadie piensa en la vida cotidiana.
El sistema de alertas de emergencia Es-Alert, implementado en España por exigencia de la Unión Europea, no funciona igual en todos los dispositivos. Los modelos con distintas versiones de Android e iOS responden de manera diferente a las señales. Por ejemplo, quienes tienen Android antiguos (anteriores a la versión 8) ni siquiera reciben estos mensajes. Los usuarios de Android 9 o 10 ven en pantalla la notificación denominada “Alerta presidencial”. A partir de Android 11, así como los iPhone con iOS 15.6 o superior, sí aparece el encabezado correcto: “Alerta civil”.
Tecnología y realidad
Pero incluso entre los modelos de teléfono más recientes el funcionamiento no es tan sencillo. Algunos fabricantes, pese al software moderno, siguen mostrando en pantalla la “Alerta presidencial”. El motivo está en las particularidades del firmware y de la localización, que no siempre contemplan la especificidad del sistema español. Como resultado, los habitantes de una misma ciudad pueden recibir notificaciones con diferentes encabezados, lo que incrementa la sensación de confusión.
La expresión “Alerta presidencial” llegó a España desde Estados Unidos, donde el sistema Wireless Emergency Alerts (WEA) contempla un nivel especial de aviso —Presidential Alert— que solo se emite en situaciones extremadamente críticas. En España, este término fue traducido y adaptado para el sistema Es-Alert, pero no todos los dispositivos lo reflejan correctamente en español. Así, en pleno temporal Harry, los habitantes de Cataluña vivieron una confusión tecnológica que aumentó la tensión en una situación ya de por sí complicada.
Temporal y consecuencias
Mientras los vecinos intentaban entender las alertas, la tormenta Harry seguía azotando. Fuertes lluvias, vientos huracanados y grandes olas golpearon la costa. En algunas zonas se produjeron desprendimientos de tierra, las autoridades cortaron carreteras y evacuaron a personas de las áreas de riesgo. El ambiente en las calles era de inquietud: algunos corrían a sus hogares, otros trataban de contactar a sus familiares y había quienes simplemente observaban el temporal desde la ventana.
Las autoridades pedían mantener la calma y seguir las instrucciones, pero la confusión con las alertas no hacía más que aumentar la tensión. Muchos se preguntaban: ¿se puede confiar en el sistema si hasta los titulares de los mensajes generan dudas? Sin embargo, la mayoría prefirió no arriesgarse y quedarse en casa, siguiendo el desarrollo de los acontecimientos a través de sus teléfonos móviles.
Normas europeas
La implantación del sistema Es-Alert es obligatoria para todos los países de la Unión Europea desde 2022. España fue de los primeros en ponerlo en marcha para informar puntualmente a la población sobre situaciones de emergencia. Para ello, participaron no solo los centros regionales de coordinación sino también los principales operadores móviles. Sin embargo, tal y como demostró el episodio con la tormenta Harry, ni siquiera las tecnologías más modernas están libres de fallos e imprevistos.
Mientras ingenieros y funcionarios debaten sobre las causas de la confusión, los habitantes de Cataluña siguen preguntándose qué es más importante: la precisión en los mensajes o la velocidad de los avisos. Lo que está claro es que, cuando la naturaleza no perdona a nadie, cualquier error puede salir demasiado caro.












