
En Madrid y en varias ciudades vecinas ha comenzado una amplia transferencia de terrenos municipales a empresas privadas por décadas. Esta decisión ya ha generado intensos debates entre vecinos y políticos, ya que afecta a un centenar de parcelas donde se construirán nuevas escuelas, residencias para mayores y miles de viviendas con alquiler prometido como asequible. Para los españoles, esto implica que los servicios urbanos habituales pueden cambiar y su acceso volverse menos predecible.
Según informa El País, desde 2019 las autoridades regionales bajo la dirección de Isabel Díaz Ayuso y los ayuntamientos locales ya han cedido o planean ceder 100 parcelas municipales a operadores privados. La mayoría de estos terrenos eran propiedad de los ayuntamientos y ahora se destinarán a proyectos que tendrán una duración de entre 40 y 70 años, e incluso más. Al finalizar el periodo de cesión, los edificios volverán a ser propiedad de la ciudad, pero durante todo ese tiempo estarán gestionados por empresas privadas que combinarán la prestación de servicios públicos con actividades comerciales.
Contratos a largo plazo
La esencia del modelo es sencilla: las empresas reciben el terreno de manera gratuita, construyen allí escuelas, residencias de mayores o complejos residenciales, y luego los gestionan durante décadas. Durante este periodo están obligadas a reservar parte de las plazas para necesidades públicas, pero el resto las alquilan o venden servicios a precios de mercado. Por ejemplo, en las nuevas residencias para mayores, las autoridades van a reservar 2.400 plazas, mientras que otras 1.755 podrán ser explotadas comercialmente por las empresas. En los colegios, una parte de los alumnos estudiará gratis, y el resto deberá pagar.
Las autoridades explican que este enfoque acelera la aparición de nuevas instalaciones y permite ahorrar presupuesto. Sin embargo, la oposición y algunos expertos consideran que esto llevará a una menor supervisión sobre la calidad y accesibilidad de los servicios. Según los socialistas, ceder el suelo a manos privadas no es solo un ahorro, sino un cambio de modelo: ahora los intereses empresariales pueden pesar más que el beneficio público.
Geografía de los cambios
La cesión de parcelas afecta no solo a la capital, sino también a ciudades como Móstoles, Alcobendas, Tres Cantos, Torrejón de Velasco y Torrejón de la Calzada. En cada uno de estos municipios se construirán nuevas instalaciones que serán gestionadas por operadores privados. Es relevante destacar que la decisión sobre la cesión del suelo corresponde a los ayuntamientos y, tras las elecciones de 2023, la mayoría de ellos están controlados por el Partido Popular, que respalda la iniciativa de Ayuso.
Los socialistas han llamado a sus alcaldes a no sumarse a este tipo de proyectos, considerándolos un regalo a largo plazo para las empresas. Temen que en 40 o 70 años la ciudad se quede sin terreno para sus propias necesidades y que los vecinos sufran un alza en los precios de los servicios. No obstante, los defensores del plan aseguran que sin inversión privada, la construcción de nuevas escuelas y residencias para mayores se retrasaría mucho.
Nuevas reglas para escuelas y residencias
Se presta especial atención a los colegios con financiación parcialmente pública. Anteriormente, estos centros podían hipotecar suelo municipal para obtener créditos destinados a la construcción. Ahora, esta práctica se amplía: los operadores privados podrán construir y gestionar escuelas, ofreciendo parte de las plazas de forma gratuita y el resto con tarifa completa. En residencias de mayores y centros de día, las empresas tendrán derecho a cobrar por servicios adicionales, como aparcamiento o cafetería.
Las primeras nuevas residencias de mayores deberían abrir sus puertas en verano de 2028. Aunque el sistema apenas inicia su funcionamiento, ya está claro que cambiará el modelo habitual: una parte de las plazas se reservará para quienes más lo necesitan, mientras que el resto será para quienes puedan pagar más. Esto genera inquietud ante la posibilidad de que el acceso a servicios esenciales sea menos igualitario.
Debate y consecuencias
La transferencia de terrenos municipales a operadores privados ha desencadenado una auténtica batalla política. Los críticos alertan sobre los riesgos: si los servicios públicos quedan en manos de empresas, los intereses de los ciudadanos podrían quedar en segundo plano. Los defensores sostienen que, sin estas soluciones, no se construirán nuevas infraestructuras y el presupuesto municipal no resistirá más gastos. Disputas de este tipo ya se han dado en España, especialmente en procesos de modernización de infraestructuras o medidas de emergencia para apoyar a las regiones. Por ejemplo, recientemente las autoridades del país destinaron todos sus recursos a la recuperación de Andalucía tras catástrofes naturales, tema que fue analizado en el reportaje sobre la amplia movilización de fondos para ayudar a las regiones.
Según informa El País, el nuevo esquema de cesión de terrenos a particulares puede convertirse en un modelo para otras regiones. En los últimos años, en España ya se han debatido iniciativas similares, cuando las ciudades buscaban formas de acelerar la construcción de infraestructuras sociales sin aumentar la carga de la deuda. En algunos casos, estos proyectos han supuesto un incremento en el número de nuevas escuelas y viviendas, pero han generado dudas sobre la transparencia y el control. En otras regiones, propuestas similares fueron rechazadas por temor a perder el control sobre la infraestructura urbana. Ahora, toda la atención está puesta en Madrid: solo el tiempo dirá si se logra mantener el equilibrio entre los intereses de los vecinos y los negocios.











