
La cuestión de la legalización de migrantes vuelve a ocupar el centro de la atención en la sociedad española. La decisión del gobierno de llevar a cabo una regularización a gran escala afecta a cientos de miles de personas y podría modificar el equilibrio en el mercado laboral, así como influir en la estabilidad social. Para muchas familias, es una oportunidad de salir de la clandestinidad, mientras que para los políticos es motivo de nuevas acusaciones y debates encendidos.
Nueva iniciativa
En la próxima reunión en Moncloa, el gobierno planea aprobar una legalización urgente de migrantes mediante un real decreto. Esta medida permitirá sortear los trámites parlamentarios y agilizar el proceso. Según los datos preliminares, podrán acceder a la legalización quienes residan en España hasta finales de 2025, siempre que acrediten al menos cinco meses de estancia y carezcan de antecedentes penales graves. Se aceptarán como prueba documentos de empadronamiento, certificados médicos, contratos de alquiler, billetes de transporte y otros papeles que demuestren la presencia en el país.
Se estima que actualmente hay unas 800.000 personas en España sin estatus legal. Se espera que más de la mitad puedan acogerse al nuevo decreto. Para muchos, será la oportunidad de obtener un permiso de trabajo y residencia por un año, con la posibilidad de pasar después a las autorizaciones estándar. Se presta especial atención a las familias: los niños que ya se encuentren en España podrán conseguir un estatus de cinco años, lo que facilitará significativamente su integración.
Reacciones y críticas
La decisión del gobierno provocó una fuerte reacción de la oposición. El líder del Partido Popular (Partido Popular, PP), Alberto Núñez Feijóo, acusó al actual ejecutivo de intentar desviar la atención de otros problemas, incluidas las recientes tragedias ferroviarias en Córdoba y Barcelona. En las redes sociales surgieron críticas que señalan que la regularización fomenta la estancia ilegal y califican el proceso como una “recompensa por violar la ley”.
Sin embargo, estas medidas no son nuevas para España. Desde la transición a la democracia, el país ha realizado siete regularizaciones masivas, y no solo bajo gobiernos socialistas. En 1986, el ejecutivo de Felipe González legalizó por primera vez la situación de decenas de miles de extranjeros. A comienzos de los años 90, llegó una nueva ola que abarcó a más de 100.000 personas.
Contexto histórico
Resulta especialmente relevante que el Partido Popular, que hoy se opone a estas políticas, haya impulsado varias regularizaciones masivas durante el mandato de José María Aznar. En 1996, más de 21.000 migrantes obtuvieron documentación; en 2000, la cifra superó los 160.000; y en 2001, llegó a casi 240.000. Más tarde, bajo el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, en 2005 se llevó a cabo el mayor proceso de regularización, que abarcó a 570.000 personas. En ese momento, la medida fue denominada “proceso de normalización”.
La última regularización, más limitada, se llevó a cabo en 2024 tras la devastadora inundación en Valencia, cuando 25 mil extranjeros obtuvieron el derecho a permanecer en el país. En ese momento, a pesar del apoyo del PP, el parlamento no logró sacar adelante la iniciativa de una regularización masiva, y solo el acuerdo entre PSOE y Podemos permitió retomar este asunto.
Situación actual
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, subrayó que todas las solicitudes serán tramitadas con rapidez y garantías. Los nuevos permisos serán válidos en todo el país y permitirán trabajar en cualquier sector. Para las familias con hijos se prevén condiciones especiales: los menores recibirán un estatus de cinco años y los adultos, de un año, con posibilidad de prórroga.
En la sociedad continúa el debate sobre las consecuencias de esta política. Algunos creen que ayudará a sacar de la economía sumergida a miles de trabajadores y fortalecerá la economía, mientras que otros temen un aumento de la tensión social y nuevas oleadas migratorias. En cualquier caso, la medida del Gobierno ya se ha convertido en uno de los temas más comentados del año, y sus efectos seguirán siendo motivo de intensos debates durante mucho tiempo.











