
La Audiencia Nacional de España ha concedido la libertad condicional a Asier Carrera Arensana, quien fue condenado a una larga pena por su implicación en un sonado asesinato en el año 2000. En aquella ocasión, en Vitoria, fueron asesinados el destacado político socialista vasco Fernando Buesa y su escolta Jorge Díez. Este crimen se convirtió en uno de los más impactantes de la historia reciente del País Vasco y desencadenó una crisis política, incluyendo la ruptura de acuerdos de coalición entre los partidos de la región.
Carrera ha pasado 25 de los 30 años de condena en prisión y, desde octubre de 2023, estaba bajo un régimen de semilibertad. Durante el último año vivió bajo control electrónico, sin acudir a la cárcel, pero permaneciendo bajo supervisión. Ahora, tras la decisión judicial, podrá retomar una vida más habitual, aunque con varias restricciones que continuarán hasta el cumplimiento total de la condena.
El camino hacia la libertad: arrepentimiento y transformación
En los últimos años de su condena, Carrera mostró cambios de actitud. Expresó oficialmente su pesar por lo ocurrido, mencionando personalmente los nombres de las víctimas y reconociendo el dolor causado a sus familias. Las autoridades judiciales destacaron su participación activa en programas de voluntariado para ayudar a migrantes y su pago regular de las compensaciones impuestas, aunque fueran en pequeñas cantidades. El riesgo de reincidencia fue considerado bajo.
En 2022, las autoridades del País Vasco intentaron trasladarlo a un régimen penitenciario más flexible, pero en ese momento el tribunal consideró que era prematuro. Solo un año después, tras observar cambios positivos y el cumplimiento de todos los requisitos, Carrera obtuvo la posibilidad de vivir fuera de prisión bajo control electrónico.
Restricciones y condiciones para los exmiembros de ETA
Las resoluciones judiciales sobre la libertad condicional de antiguos miembros de ETA van acompañadas de estrictas condiciones. A Carrera se le prohíbe abandonar su lugar de residencia sin autorización, participar en actos públicos relacionados con la organización y conceder entrevistas que puedan considerarse como una justificación del terrorismo o humillación de las víctimas. Además, está obligado a seguir realizando los pagos dictados por demandas civiles y no puede acercarse a las familias de las víctimas.
Desde 2019, más de cincuenta antiguos miembros de la organización ya han recibido beneficios similares. Cada decisión de este tipo genera intensos debates en la sociedad y entre los familiares de las víctimas, quienes consideran que tales medidas pueden percibirse como un castigo insuficiente por delitos graves.
Reacción social y consecuencias
La puesta en libertad de Carrera ha reavivado el debate sobre el equilibrio entre humanismo y justicia en el trato a condenados por terrorismo. Para muchos habitantes del País Vasco y de toda España, esta decisión ha sido motivo de discusión sobre cómo debe el Estado abordar a quienes cometieron crímenes graves, pero tras los años muestran arrepentimiento y disposición para la reinserción social.












