
Este año, la temporada turística de otoño en Estados Unidos no ha sido tan animada como se esperaba. Los españoles, al igual que muchos otros europeos, han reducido significativamente sus viajes al otro lado del Atlántico. La causa radica en los cambios en la política comercial y el aumento de las tensiones económicas entre Washington y Bruselas.
Después de que las autoridades estadounidenses impusieran nuevos aranceles a los productos europeos, la situación en el mercado de transporte aéreo ha cambiado notablemente. Los viajeros españoles, ante el aumento de precios y la incertidumbre sobre el futuro, se han vuelto más cautelosos al reservar vuelos a EE. UU. Según los analistas, el número de vuelos de España a ciudades estadounidenses este otoño ha disminuido casi un 9% en comparación con el año pasado. En Alemania e Italia, la caída ha sido aún más notable, y Francia y el Reino Unido también han registrado una menor demanda de viajes al otro lado del Atlántico.
Las aerolíneas que operan rutas internacionales se enfrentan a la dificultad de llenar los asientos de clase económica. Muchos vuelos parten con la mitad de la ocupación, lo que obliga a las compañías a revisar los horarios e incluso cancelar algunas rutas. Al mismo tiempo, las agencias de viajes informan de una disminución en las reservas anticipadas, y los clientes optan cada vez más por rutas alternativas dentro de Europa o hacia otras regiones del mundo.
La situación se agravó después de que la Comisión Europea y la Casa Blanca acordaran nuevas condiciones comerciales. Desde agosto de 2025, la mayoría de los productos europeos importados por EE.UU. están sujetos a un arancel del 15%. A cambio, los países europeos aceptaron aumentar la compra de energéticos estadounidenses e invertir sumas significativas en la economía estadounidense. Sin embargo, estas medidas no lograron estabilizar el mercado rápidamente: la incertidumbre persiste y los turistas prefieren no arriesgarse.
Los expertos señalan que, si la situación económica no cambia, la tendencia a la baja en los viajes a EE.UU. podría continuar el próximo año. Los viajeros españoles, acostumbrados a la estabilidad y la previsibilidad, ahora se ven obligados a reconsiderar sus planes y buscar nuevos destinos para vacaciones y negocios.











