
Este año se cumplen cincuenta años desde que se ejecutaron las últimas sentencias de muerte de la era franquista en España. En septiembre de 1975, cinco personas fueron fusiladas: tres miembros de la organización FRAP y dos de ETA. Estos hechos siguen generando polémica en la sociedad española y su recuerdo ha dado lugar a la celebración de un acto especial en el Congreso de los Diputados.
En el marco del Día de la Memoria de las víctimas del golpe militar, la Guerra Civil y la dictadura —jornada establecida por la Ley de Memoria Democrática—, el Parlamento ha programado un encuentro con dos escritores que han dedicado sus obras a las últimas ejecuciones del franquismo. Sin embargo, el Partido Popular ha anunciado que no asistirá al acto. Los representantes del partido argumentan que no consideran a los ejecutados como dignos de reconocimiento, ya que estaban vinculados a organizaciones radicales que practicaban la violencia.
Los organizadores del encuentro subrayan que el objetivo no es ensalzar a quienes fueron ejecutados, sino analizar esa compleja etapa histórica desde diferentes perspectivas. Según explican, el diálogo entre los autores de libros sobre los hechos de 1975 debería ayudar a la sociedad a comprender mejor las causas y consecuencias de aquellos días trágicos, así como a reflexionar sobre cómo episodios así influyen en la España actual.
En el centro del debate estarán los destinos de José Humberto Baena, José Luis Sánchez-Bravo y Ramón García Sanz, miembros de FRAP, así como de Juan Paredes Manot (Txiki) y Ángel Otaegui, de ETA. Todos ellos fueron condenados a muerte por su participación en acciones armadas contra el régimen. Las ejecuciones se llevaron a cabo en Madrid, Barcelona y Burgos, tan solo dos meses antes de la muerte de Francisco Franco. Estos hechos provocaron una ola de protestas tanto dentro como fuera del país.
Tras la muerte del dictador, España fue renunciando progresivamente a la pena de muerte: primero quedó recogido en la Constitución de 1978 y después se abolió definitivamente en 1995. Hoy, medio siglo después, la sociedad sigue debatiendo cómo afrontar estas páginas de la historia. Para algunos, los ejecutados son víctimas de la represión; para otros, representantes de movimientos extremistas.
El Día de Recuerdo a las Víctimas del Golpe, la Guerra y la Dictadura se celebra este año el 31 de octubre. A pesar de la ausencia de representantes del Partido Popular, el debate en el Congreso promete ser intenso y polémico, ya que las cuestiones de memoria histórica y valoración del pasado siguen dividiendo a los españoles.











