
Ante la subida constante del coste de vida en Europa y la creciente inestabilidad de los ingresos, muchas familias buscan nuevas formas de salir adelante. Para los españoles que observan estas historias, resulta claro: incluso con dos empleos y una ocupación constante, no siempre se alcanza el nivel de comodidad deseado. Las cuestiones sobre apoyo social, acceso a la vivienda y oportunidades para padres y madres solteros cobran especial relevancia.
Carga doble
En pleno centro de Rotterdam, una madre de dos hijos que acaba de cumplir 46 años enfrenta cada día el reto de compaginar dos trabajos. Su agenda está milimetrada: una parte de la semana la dedica a un jardín de infancia y el resto a labores de limpieza. Gracias a este ritmo, logra reunir 3.200 euros al mes, pero casi un tercio se va solo en el alquiler. El resto de los gastos se reparte entre alimentación, servicios, transporte y pequeños placeres familiares.
A pesar de mantenerse siempre ocupada, la mujer se ve obligada a planificar cada gasto con mucha precisión. Reconoce que, sin ayudas sociales, ni siquiera podría permitirse la vivienda actual. Con los precios de los alquileres en Rotterdam superando la media nacional, comprar una casa propia o mudarse a un piso más amplio siguen siendo metas inalcanzables.
Estrategias de supervivencia
Para evitar endeudarse, una madre soltera recurre a diversas formas de ahorrar. Prefiere comprar ropa en plataformas online, donde los productos se venden a precios reducidos, y evita gastos impulsivos. En lugar de realizar compras pequeñas y frecuentes, reserva dinero para actividades familiares esporádicas, como ver películas juntos o cocinar una cena especial. Estos momentos se convierten en su fuente de energía y motivación.
La cantidad que logra ahorrar cada mes es pequeña — apenas 185 euros. Sin embargo, incluso esta modestia le aporta mayor seguridad. La mujer subraya que una segunda fuente de ingresos no solo es una necesidad, sino también una oportunidad para alcanzar cierta estabilidad financiera. Enfatiza que su principal objetivo es que sus hijos no sientan carencias ni se perciban abandonados.
Realidades del mercado de la vivienda
La situación en el mercado inmobiliario de las grandes ciudades de los Países Bajos, al igual que en España, sigue siendo tensa. El aumento de los precios tanto de alquiler como de compra obliga a muchas familias a conformarse con viviendas pequeñas y buscar ingresos adicionales. Para progenitores solteros, especialmente con hijos, la cuestión de la estabilidad se vuelve aún más crítica.
En los últimos años, las ciudades europeas experimentan una tendencia constante: cada vez más personas se ven obligadas a combinar varios empleos para cubrir sus necesidades básicas. En este contexto, las ayudas y prestaciones sociales suelen ser la única manera de mantener un techo. Así, hasta pequeños ahorros adquieren un valor especial.
Aspecto psicológico
La jornada laboral continua y la necesidad de ahorrar afectan no solo al presupuesto familiar, sino también al estado emocional del hogar. La madre admite que intenta encontrar alegría en las cosas sencillas para mantener una actitud positiva. Compartir actividades con sus hijos le ayuda a no perder la motivación y a conservar el equilibrio interior.
En un contexto donde muchas familias en España enfrentan dificultades similares, la experiencia de esta mujer en Rotterdam se convierte en un ejemplo de resiliencia y capacidad de adaptación ante los cambios. Su historia destaca la importancia del apoyo y la solidaridad en una sociedad donde los desafíos económicos son cada vez más evidentes.
En los últimos años, en España y otros países europeos se ha incrementado el número de casos en los que padres y madres solteros se ven obligados a compaginar varios empleos para mantener a sus familias. Este problema es especialmente agudo en las grandes ciudades, donde el coste del alquiler y los servicios básicos no deja de subir. En Madrid y Barcelona, muchas familias también se ven forzadas a ahorrar en todo para evitar caer en una espiral de deudas. Los servicios sociales advierten de un aumento en las solicitudes de ayuda, mientras que las organizaciones benéficas registran un crecimiento del número de familias que necesitan apoyo. Los expertos atribuyen estas tendencias al encarecimiento general de la vida y la falta de flexibilidad del mercado laboral, factores que vuelven estas historias cada vez más habituales.












