
Ante el aumento de los precios de la electricidad en España, los vecinos del barrio madrileño Tercio Terol encontraron la forma de reducir gastos y cambiar su enfoque hacia el consumo energético. Su respuesta fue crear la primera comunidad energética de la capital basada en paneles solares, un ejemplo visible para otras zonas de la ciudad. Esta medida no solo permitió rebajar las facturas, sino que también fortaleció la relación entre vecinos, algo especialmente relevante en una gran ciudad donde los contactos personales son cada vez menos frecuentes.
La situación se agravó cuando algunos residentes llegaron a recibir facturas de electricidad de hasta 1 000 euros al mes. Según El Pais, ese fue el detonante para que Marian Álvarez, tras enfrentarse a pagos inusualmente altos, promoviera el debate entre sus vecinos. Como resultado, unos 50 propietarios se asociaron y financiaron la instalación de paneles solares en los tejados de sus viviendas. La particularidad de sus casas —sin edificios altos cerca y con techos disponibles— permitió que el proyecto se ejecutara de la forma más eficiente.
Superando obstáculos
El camino para crear la comunidad energética no fue sencillo. Los vecinos afrontaron trabas burocráticas, la necesidad de aval de Patrimonio y la falta de apoyo del Ayuntamiento. Pese a ello, recibieron el respaldo de organizaciones sin ánimo de lucro como Light Humanity, que ya habían colaborado en la instalación de placas solares en otros barrios de Madrid. Gracias a sus recomendaciones, los habitantes de Tercio Terol lograron organizar de manera eficiente el reparto de la energía y atender a todos los aspectos técnicos.
Cada participante invirtió desde 2.200 euros por kilovatio de potencia en el proyecto. Algunos, que no disponían de tejado propio, llegaron a acuerdos con vecinos para instalar paneles en sus cubiertas. Como resultado, para 2026 la comunidad contará con 41 viviendas equipadas con sistemas solares y varias familias en situación de pobreza energética han accedido a electricidad asequible. El proyecto recibió una subvención superior a 100.000 euros, lo que permitió recuperar parte de la inversión.
Nuevas normas de consumo
El sistema de distribución de energía está diseñado para que cada miembro reciba una parte proporcional de la electricidad generada, según los acuerdos establecidos. Los excedentes se vierten en la red general y la compañía distribuidora los descuenta de las facturas de los residentes. Además, la comunidad ofrece un análisis personalizado del consumo para optimizar los gastos. Se prevé que, tras la aprobación definitiva con Iberdrola, la energía llegará directamente a las viviendas de los participantes y no a la red general.
El interés por este tipo de iniciativas crece también en otros barrios de Madrid. En Vallecas y Villaverde ya se están desarrollando proyectos para instalar paneles solares en los tejados de centros educativos. En Vallecas, parte de la energía se destinará a cubrir las necesidades de la escuela y de familias con bajos ingresos, y el resto se repartirá entre residentes y pequeños negocios que colaboran en la financiación. El proyecto contempla una futura ampliación y la creación de una red de instalaciones solares distribuidas en todo el barrio.
Impacto en la ciudad
El modelo implementado en Tercio Terol se convierte en un referente para otros barrios de la capital. Según RUSSPAIN.COM, proyectos similares no solo pueden reducir los gastos en electricidad, sino también fortalecer la cohesión social en los barrios urbanos. Es relevante que iniciativas de este tipo ayudan a combatir la pobreza energética y fomentan el desarrollo de comunidades locales.
Como señala El Pais, a pesar de las dificultades en la tramitación de documentos y la relación con las grandes compañías eléctricas, los vecinos de Tercio Terol continúan ampliando el proyecto. Actualmente hay lista de espera para unirse a la comunidad y otras ciudades de España ya muestran interés en soluciones similares. Es significativo que la experiencia madrileña haya inspirado a barrios vecinos a poner en marcha sus propias iniciativas.
En los últimos años, España ha experimentado un aumento en el número de comunidades energéticas locales, especialmente en regiones con alto nivel de radiación solar. Por ejemplo, en Andalucía y Cataluña, los vecinos también se agrupan para instalar paneles solares conjuntamente, lo que les permite ahorrar en sus facturas y reducir la dependencia de grandes suministradores. Existen proyectos similares en otros países europeos, donde las comunidades locales impulsan la transición hacia energías renovables. En Málaga, a pesar de los problemas de transporte, el sector turístico también muestra resiliencia y capacidad de adaptación, como reveló el análisis de la evolución del turismo en la región.












