
Aumento de las ocupaciones ilegales en zonas exclusivas
En los últimos años, España ha experimentado un cambio significativo en el perfil de las ocupaciones ilegales de viviendas. Si antes estos casos eran más frecuentes en pisos abandonados en las afueras, ahora el objetivo son villas de lujo, áticos modernos y casas con piscina que permanecen deshabitadas durante largos periodos. En regiones con alta concentración de segundas residencias, como Cataluña, Valencia, Madrid y Andalucía, se registra un aumento de este tipo de incidentes. Las propiedades más vulnerables son aquellas que permanecen sin uso durante mucho tiempo o están en proceso de herencia.
Grupos organizados y sus métodos
A diferencia de años anteriores, cuando la ocupación solía estar protagonizada por familias en situación difícil, actualmente muchos episodios son obra de grupos perfectamente organizados. Estos colectivos estudian al detalle la legislación vigente para aprovechar sus puntos débiles. Seleccionan previamente los inmuebles utilizando bases de datos públicas y anuncios en internet, luego acceden a las viviendas empleando herramientas profesionales. Tras ocupar la propiedad, cambian las cerraduras, falsifican contratos de alquiler e incluso intentan empadronarse en la nueva dirección. En algunos casos, los inmuebles son realquilados a terceros, lo que complica aún más el proceso de recuperación para el propietario.
Dificultades legales y plazos para el desalojo
La legislación española contempla distintos procedimientos según el estado de la vivienda y el momento en que se denuncie la ocupación ante la policía. Si el propietario informa de la entrada ilegal durante las primeras 48 horas, la policía puede actuar con rapidez. Sin embargo, si la vivienda se considera oficialmente deshabitada, el caso pasa a los tribunales y el proceso puede prolongarse durante meses e incluso hasta año y medio. Intentar resolver el problema por cuenta propia, como cortar los suministros o cambiar la cerradura, puede acarrear responsabilidad penal para el propietario. En 2018 se aprobó una normativa especial para agilizar el desalojo, pero en la práctica no siempre ofrece los resultados esperados. Los procedimientos judiciales suelen estancarse, sobre todo si los ocupantes alegan situación de vulnerabilidad y solicitan la intervención de los servicios sociales.
Cambio en el perfil de los ocupantes ilegales
Expertos señalan que en los últimos años el perfil de los ocupantes ilegales ha cambiado considerablemente. En lugar de personas en situación límite, cada vez es más habitual encontrar individuos que actúan siguiendo un plan premeditado. Utilizan documentos falsificados y presentan numerosas quejas y solicitudes para retrasar al máximo el desalojo. Como resultado, los propietarios se ven obligados a seguir pagando la hipoteca, los impuestos y los gastos comunitarios sin poder acceder a su inmueble. Esta situación genera preocupación, especialmente entre los dueños de viviendas de lujo, sobre todo en zonas turísticas muy demandadas.












