
En Málaga concluyó un sonado juicio por un asesinato que conmocionó a la comunidad local. Un joven de 22 años en el momento del crimen fue declarado culpable de la brutal muerte de su madre adoptiva. El tribunal lo condenó a 27 años y un mes de prisión.
La tragedia ocurrió en la primavera de 2022. Junto a un cómplice menor de edad, el acusado entró en la casa de la mujer para robar. Le exigieron el código de su tarjeta bancaria y, al no conseguirlo, la ataron y le taparon la boca. Luego, el hijo adoptivo la estranguló con una cuerda. Tras cometer el asesinato de forma deliberada, ambos ocultaron el cuerpo en la cámara frigorífica, limpiaron cuidadosamente la escena y se marcharon del piso llevándose dinero en efectivo.
Un par de días después, los delincuentes trasladaron el cuerpo al maletero guardado en el trastero de la vivienda. Luego, al cabo de uno o dos días más, metieron los restos en una bolsa negra, los depositaron en un carrito de supermercado y los sacaron hasta una alcantarilla en el distrito de Teatinos, al norte de Málaga. Allí, escondieron el cuerpo a ocho metros de profundidad.
Investigación y detenciones
La familia de la mujer se alarmó cuando dejó de responder llamadas. El 23 de mayo se presentó la denuncia por desaparición en la policía, siendo el propio asesino quien acudió a comisaría junto a un familiar para reportar la desaparición. Alegó que la mujer se había marchado a Barcelona a ver a unos amigos, con el objetivo de despistar y entorpecer la búsqueda.
Mientras la policía y los voluntarios buscaban a la desaparecida, el criminal seguía ocultando la verdad. Solo dos meses después, en julio, los agentes encontraron el cuerpo en una alcantarilla. Tras este hallazgo, el hijo adoptivo fue detenido y, poco después, llevado ante la justicia.
Sentencia judicial y consecuencias
Durante el juicio, el acusado admitió su culpabilidad y pidió disculpas, pero el tribunal no consideró sinceras sus muestras de arrepentimiento. El jurado lo declaró por unanimidad culpable de homicidio, robo con violencia y ultraje al cadáver. Además de una larga pena de prisión, el condenado deberá indemnizar a la madre de la víctima y a sus familiares.
Durante el proceso también se analizó el papel de dos mujeres que estaban al tanto de lo ocurrido y aconsejaron encubrir el crimen. No obstante, el tribunal concluyó que sus actos no constituían delito y las absolvió. Un cómplice menor de edad ya había sido condenado previamente a ocho años en un centro de reclusión.












