
En España crece el apoyo social a las iniciativas que buscan endurecer la legislación sobre la deportación de migrantes que han cometido delitos. Según datos recientes de una encuesta, el 78% de los ciudadanos considera necesario modificar la ley para facilitar la expulsión de estas personas. Esta postura tiene eco no solo entre los simpatizantes de los partidos de derecha, sino también entre una parte considerable del electorado de las fuerzas de izquierda.
El debate sobre la deportación de migrantes que han infringido la ley ha sido durante mucho tiempo un tema central para las fuerzas políticas de derecha, pero en los últimos meses se ha convertido en objeto de una amplia discusión pública. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, propuso modificar la ley para permitir la expulsión no solo de migrantes ilegales que hayan cometido delitos, sino también de aquellos que residen legalmente en España si infringen la ley. Esta iniciativa recibió el respaldo del 94% de los simpatizantes del Partido Popular y del 86% de los votantes de Vox. Cabe destacar que entre los seguidores del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y del bloque Sumar también se observa un alto nivel de aprobación — 71% y 57% respectivamente.
Solo el 15% de los encuestados se opone a endurecer la ley, mientras que otro 7% no tiene una opinión definida. La encuesta se realizó a finales de agosto, en un momento en que el país debatía activamente el problema de la redistribución de menores migrantes provenientes de regiones saturadas —Islas Canarias, Ceuta y Melilla— hacia otras comunidades autónomas. Aunque el tema principal del debate no era la delincuencia, sino la solidaridad y la gestión, la atención sobre la migración seguía siendo alta debido a incidentes recientes relacionados con tensiones entre residentes locales y migrantes, especialmente en Torre Pacheco (Torre Pacheco).
Según la legislación vigente, los migrantes en situación irregular pueden ser deportados por decisión administrativa, pero si existe un proceso penal en su contra, la decisión la toma un tribunal. Para los migrantes en situación regular, la posibilidad de expulsión está contemplada en el artículo 89 del Código Penal, aunque generalmente solo se aplica si la sentencia implica una pena de prisión superior a un año. En la práctica, estas medidas se usan rara vez debido a las dificultades en su ejecución. Expertos señalan que los posibles cambios en la ley podrían hacer que el proceso de deportación sea más obligatorio y ampliar su aplicación.
En 2024, fueron expulsados de España 3.031 ciudadanos extranjeros, sin contar los casos de devolución inmediata de personas sin documentación, según datos del Ministerio del Interior.
La encuesta también reveló que el 91% de los españoles considera que la política migratoria es una cuestión de Estado y no un problema de regiones individuales. Solo el 9% de los encuestados opina lo contrario. Así, existe un consenso en la sociedad en cuanto a que las decisiones sobre cuestiones migratorias deben tomarse a nivel nacional.
Actualmente, se presta especial atención a la situación de los menores migrantes que se encuentran en las Islas Canarias, Ceuta y Melilla. El número de niños y adolescentes que han llegado a estas regiones triplica la capacidad de los servicios locales para su acogida y protección necesaria. Por este motivo, se debate la posibilidad de redistribuir a los menores entre todas las comunidades autónomas del país. El 64% de los encuestados apoya esta medida, mientras que el 36% se muestra en contra. Entre los simpatizantes del Partido Popular, las opiniones están casi igualmente divididas, y entre los votantes de Vox, la mayoría está en contra. Por otro lado, entre los partidarios del PSOE y Sumar, predomina el apoyo a la redistribución: 82% y 92% respectivamente.
En respuesta a la situación crítica, el Gobierno de España ha declarado el estado de emergencia migratoria en las Islas Canarias, Ceuta y Melilla. Esta decisión se tomó tras la solicitud de las autoridades locales, que se enfrentan a la sobrecarga de los servicios sociales debido a la llegada masiva de menores migrantes. Ahora, en estas regiones estará en vigor un protocolo especial, aprobado por el Consejo de Ministros, que prevé la reubicación gradual de unos 3.000 niños y adolescentes en otras regiones del país a lo largo de un año. Para implementar este mecanismo, se ha modificado la Ley de Extranjería, a pesar de la oposición del Partido Popular, cuyos representantes forman parte de los gobiernos de Canarias, Ceuta y Melilla.
De este modo, la política migratoria y las cuestiones relacionadas con la deportación siguen siendo algunos de los temas más debatidos en la sociedad española, uniendo a votantes de diferentes posiciones políticas y subrayando la necesidad de encontrar soluciones a nivel nacional.












