
En pleno corazón de Barcelona, el emblemático mercado de La Boqueria inicia una gran transformación. Los comerciantes han decidido por unanimidad que, a partir de ahora, al menos el 40% de los productos en cada puesto deberán ser frescos. Esta medida se toma ante la preocupación de que el mercado está perdiendo su vínculo con los habitantes de la ciudad y se está convirtiendo en una atracción turística, dominada por snacks y bebidas para llevar.
El detonante de estos cambios fue la reciente salida del conocido vendedor de setas Petràs, quien denunció abiertamente el creciente enfoque hacia el turismo. La mayoría de los comerciantes no quieren que La Boqueria sea conocida solo por selfies y comida rápida. Su objetivo es recuperar la confianza de los vecinos y volver a atraer a los barceloneses.
Dentro de la reforma aprobada, no solo se renovará la oferta de productos, sino que también se llevará a cabo una remodelación integral. Entre los trabajos previstos están la sustitución de la antigua cubierta, el ensanchamiento de los pasillos, la modernización de la zona de pescadería, la renovación de los baños y la creación de una entrada principal desde la plaça de la Gardunya. En sus casi 5.000 metros cuadrados se distribuyen 178 puestos, donde trabajan unas 1.300 personas. El mercado recibe hasta 25 millones de visitantes al año.
Las autoridades municipales han respaldado la iniciativa y asignado 12 millones de euros para la reforma. Los trabajos se realizarán por etapas para evitar el cierre total del mercado. Se espera que la renovación finalice en 2027, año en el que se celebrarán elecciones en Barcelona. Es importante destacar que la reconstrucción de la Boqueria estará coordinada con las obras de la Rambla, ya que, debido a las obras en esta calle, el flujo de compradores en el mercado ya ha disminuido aproximadamente un 10%.
La Boqueria es uno de los mercados más antiguos y conocidos de la ciudad, con una historia que se remonta al siglo XIII. Hoy en día, sigue siendo el mayor mercado en número de puestos en Barcelona y un símbolo de la vida gastronómica de Cataluña.












