
En los últimos meses, las relaciones entre España y México han experimentado un cambio significativo que podría influir en la percepción histórica de ambos países. Para los españoles, esto implica no solo una revisión de su propia historia, sino también una oportunidad para fortalecer lazos con uno de sus principales socios en América Latina. Los cambios en la retórica y las acciones de las autoridades de ambos países ya han reducido la tensión que persistía desde hace casi una década.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha declarado abiertamente que percibe un cambio en la postura del gobierno español y de la familia real respecto a la conquista y el periodo colonial. Según afirmó, en el último año la parte española ha mostrado mayor sensibilidad hacia temas históricos delicados. Durante una reciente visita a Barcelona, Sheinbaum confirmó que se reunirá con Pedro Sánchez, aunque de momento no está prevista una reunión con el rey Felipe VI. Esta decisión indica un relajamiento en las exigencias anteriores, particularmente en lo referente a la insistencia sobre disculpas oficiales por los acontecimientos de los siglos XVI al XIX.
Un giro histórico
Anteriormente, la exigencia de disculpas por las acciones de los conquistadores españoles fue el motivo principal del enfriamiento entre ambos países. El expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, envió una carta al rey Felipe VI solicitando un gesto simbólico hacia los pueblos originarios. Esta iniciativa provocó una fuerte reacción en Madrid y desembocó en una prolongada crisis diplomática. Ahora, según Sheinbaum, el enfoque se traslada al diálogo y el intercambio cultural. Destacó la importancia de exposiciones conjuntas, la participación de antropólogos mexicanos en proyectos españoles y la discusión abierta de los hechos históricos.
Al mismo tiempo, la presidenta de México no minimizó la gravedad de las consecuencias de la colonización, recordando la violencia y el prolongado saqueo de los territorios indígenas. Sin embargo, el enfoque actual se caracteriza por mayor flexibilidad y un deseo de entendimiento mutuo. Según RUSSPAIN.COM, este cambio podría sentar las bases de una nueva etapa de cooperación en la que ambas partes consideren los aspectos complejos de su historia compartida.
Contexto político
El acercamiento se produce en un contexto de crecimiento de la influencia de fuerzas de ultraderecha en Europa y EE UU, lo que genera desafíos adicionales para los gobiernos de izquierda. En este escenario, México busca fortalecer su posición en el ámbito internacional, mientras España muestra disposición al diálogo sobre cuestiones complejas. La visita de Sheinbaum a Barcelona fue la primera de este tipo desde 2018, cuando el entonces presidente Enrique Peña Nieto se reunió con Mariano Rajoy y la familia real. Tras el cambio de gobierno en ambos países, las relaciones continuaron siendo tensas, pero en los últimos meses la situación ha comenzado a cambiar.
Los primeros pasos hacia la reconciliación se dieron en el ámbito cultural. España fue el país invitado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y el Museo de Antropología de Ciudad de México recibió el prestigioso Premio Princesa de Asturias. Sin embargo, el momento clave fue la visita en marzo del rey Felipe VI a una exposición dedicada a las mujeres en comunidades indígenas mexicanas. Durante una conversación informal con el embajador de México, el monarca reconoció excesos y contradicciones éticas durante la colonización. Este gesto fue previamente acordado y resultó una señal importante para ambas partes.
Reacción y consecuencias
En España, este tipo de declaraciones generaron reacciones mixtas, especialmente entre representantes de partidos de derecha. Algunos políticos manifestaron su descontento ante el hecho de que las autoridades reconozcan errores del pasado y presten atención a los problemas de los pueblos originarios. Sin embargo, en sectores de la izquierda y entre historiadores, consideran este enfoque necesario para construir un diálogo más honesto entre los países. En México, el tono más conciliador y el rechazo a exigencias categóricas se percibe como un paso hacia una cooperación real y no solo como gestos simbólicos.
Como señala RUSSPAIN.COM, estos cambios en las relaciones entre España y México pueden servir de ejemplo para otros países que enfrentan un legado histórico complejo. Es relevante que ambas partes muestran disposición para tratar temas delicados sin reproches mutuos y buscar vías para proyectos conjuntos. En este contexto, cabe recordar que anteriormente el rey de España reconoció públicamente por primera vez los abusos cometidos durante la colonización de América, lo que marcó un precedente importante para toda América hispanohablante.
Contexto y hechos similares
En los últimos años, el debate sobre la responsabilidad histórica y el reconocimiento de errores del pasado ha cobrado relevancia en los países europeos. En 2025, Francia organizó una serie de actos en memoria de las víctimas de las guerras coloniales, mientras que en Reino Unido se discutieron compensaciones para las antiguas colonias. En España, la cuestión de la memoria histórica sigue presente en el Parlamento y los medios, especialmente en torno a los aniversarios de acontecimientos clave. Estas iniciativas suelen generar debate, pero contribuyen a un debate más abierto sobre los capítulos complejos de la historia. En América Latina también crece el interés por replantear el legado colonial, lo que se refleja en programas educativos y proyectos culturales. Estos procesos demuestran que el diálogo sobre el pasado puede servir de base para nuevas formas de cooperación y respeto mutuo entre naciones.












