
En Cataluña persiste una diferencia significativa entre hombres y mujeres en cuanto a la distribución del tiempo dedicado a las tareas domésticas y al cuidado de familiares. Las mujeres siguen asumiendo la mayor parte de la planificación y ejecución de las responsabilidades familiares, a pesar de que su participación en el mundo laboral ha aumentado notablemente en las últimas décadas. Los datos recientes muestran que, incluso hoy, las mujeres se encargan de la organización del hogar y del cuidado de los hijos tres veces más que los hombres.
Casi el 60% de las mujeres en la región planifican regularmente las comidas y cenas familiares durante la semana. Entre los hombres, este porcentaje no alcanza ni una cuarta parte. La diferencia es aún mayor cuando se trata de supervisar los estudios de los hijos: más de la mitad de las mujeres se encargan de seguir el rendimiento escolar de sus hijos, mientras que entre los hombres lo hace menos del 10%.
El problema del tiempo
Los expertos señalan que la mayoría de las personas que trabajan en Cataluña tienen dificultades para gestionar su tiempo. Esta situación afecta especialmente a las mujeres, cuya carga laboral a menudo supera la jornada estándar. Incluso cuando los hombres empiezan, poco a poco, a participar en el cuidado familiar, el problema persiste: muchas mujeres disponen de menos de dos horas libres al día. Esta carencia de tiempo se conoce como ‘pobreza temporal’.
El modelo tradicional de distribución del tiempo, propuesto en el siglo XIX por Robert Owen, planteaba dividir el día en partes iguales entre trabajo, descanso y ocio. Sin embargo, en la sociedad actual, donde las mujeres participan activamente en la vida económica, este principio ya no se cumple. El cuidado de la familia y las tareas del hogar siguen considerándose responsabilidad femenina, lo que provoca sobrecarga y falta de tiempo personal.
Diferencias sociales
A pesar de que en los últimos años la brecha de género en cuanto a las tareas domésticas en Cataluña se ha reducido casi a la mitad, el problema sigue vigente. La distribución del tiempo está influida no solo por el género, sino también por el nivel educativo y el estatus social. Entre las mujeres con bajo nivel educativo, más del 70% asumen todas las responsabilidades del hogar, mientras que entre los hombres con la misma formación solo lo hace alrededor del 20%.
La situación mejora ligeramente entre las mujeres con estudios superiores: algo más de la mitad sigue organizando los asuntos familiares, y entre los hombres este porcentaje sube hasta una cuarta parte. Esto demuestra que la educación y la posición social influyen directamente en cómo se distribuyen las responsabilidades familiares.
Poder y tiempo
Los expertos destacan que, cuanto más control tiene una persona sobre la organización de su vida, mayor es su nivel de autonomía. Las personas con bajos ingresos y recursos limitados no pueden permitirse «comprar» tiempo libre, por ejemplo, contratando asistencia doméstica o una niñera para los hijos. En estas familias, las mujeres suelen verse obligadas a compaginar el trabajo con las tareas del hogar, lo que conduce a un cansancio crónico y a la falta de tiempo para sí mismas.
Al mismo tiempo, si una familia puede asumir el costo de servicios de cuidado infantil o ayuda doméstica, parte de la carga se aligera. Sin embargo, para la mayoría de los habitantes de Cataluña, estos servicios siguen siendo inaccesibles y la cuestión de la distribución equitativa del tiempo entre hombres y mujeres continúa sin resolverse.
Vías de solución
Las organizaciones sociales proponen revisar los enfoques obsoletos sobre la distribución del tiempo y abogan por la creación de nuevas leyes que contribuyan a equilibrar las responsabilidades entre géneros. En particular, se discute la posibilidad de aprobar una ley para el uso racional del tiempo, apoyada por algunas fuerzas políticas. Este paso podría ser clave hacia una sociedad más justa, donde el cuidado de la familia deje de ser una responsabilidad exclusiva de las mujeres.
Por ahora, las estadísticas hablan por sí solas: a pesar de los avances, las mujeres en Cataluña siguen asumiendo la mayor parte de las tareas domésticas y el cuidado de sus familiares. Hay cambios, pero el camino hacia la igualdad real está lejos de completarse.











