
Los largos festivos de diciembre en España siempre han sido una ocasión ideal para pequeñas escapadas, pero en los últimos años la forma de viajar está cambiando. Cada vez más españoles apuestan por los coches eléctricos, transformando el viaje habitual en una experiencia ecológica y consciente. Se trata de una forma de ocio tranquila y pausada, donde el trayecto es tan importante como el destino. En este contexto, Galicia, con sus paisajes invernales y carreteras panorámicas, se está consolidando rápidamente como un verdadero imán para una nueva generación de amantes del turismo por carretera.
Una de las rutas más atractivas para este tipo de “escapada eléctrica” es el viaje que parte del corazón histórico de Santiago de Compostela y llega hasta la costa atlántica, en la famosa región de Rías Baixas. Este recorrido no es solo un traslado de un punto A a un punto B. Atraviesa calles empedradas en la antigua capital, pasa por pintorescos pueblos de pescadores encaramados en acantilados y bordea playas oceánicas abiertas a todos los vientos. Viajar en un coche eléctrico invita a disfrutar de cada kilómetro, sin prisas y absorbiendo al máximo la atmósfera del norte de España.
Las preocupaciones sobre la autonomía limitada de las baterías para quienes exploran esta región están quedando atrás. Santiago de Compostela se consolida hoy como un punto estratégico con una infraestructura desarrollada, ofreciendo más de cincuenta estaciones de carga públicas. Esta red sigue expandiéndose a lo largo de toda la costa, donde es posible encontrar terminales de carga en los principales núcleos urbanos, cerca de hoteles y en aparcamientos. Así, lo que antes generaba inquietud, ahora se convierte en una oportunidad para paradas planificadas y agradables durante el viaje.
Viajar por Galicia en coche eléctrico ofrece una experiencia completamente nueva. La ausencia de ruido del motor permite sumergirse en los sonidos de la naturaleza: el rugido de las olas del océano, el susurro de las hojas en los bosques de eucalipto y los gritos de las gaviotas. Las paradas obligadas para recargar dejan de ser una molestia y se transforman en una excelente oportunidad para pequeños descubrimientos. Es posible visitar un mercado local, tomar un café en una plaza tranquila o probar marisco fresco en un restaurante costero del que nunca habrías oído hablar si hubieras pasado de largo a gran velocidad.
Las tecnologías modernas permiten a los viajeros planificar su ruta con detalle, rastreando en tiempo real la ubicación y disponibilidad de estaciones de carga. Esta preparación garantiza un viaje sin contratiempos y permite concentrarse plenamente en contemplar la belleza salvaje de la costa gallega y la atmósfera serena de la temporada invernal. Ya no se trata simplemente de un recorrido, sino de una experiencia cuidadosamente diseñada que combina de forma armoniosa la innovación, el respeto por la naturaleza y la valoración de las tradiciones locales.











