
En Almansa, una pequeña ciudad de la provincia de Albacete, una familia vivió una noche de auténtica angustia. En una vivienda de la calle Buen Suceso, ocho personas, entre ellas tres menores de edad, fueron hospitalizadas tras intoxicarse con monóxido de carbono debido a una avería en la caldera. Entre los afectados hay hombres y mujeres de distintas edades, desde niños pequeños hasta adultos.
La alarma saltó en plena noche, cuando la mayoría de los vecinos aún dormía. A las 3:30 de la madrugada, los servicios de emergencia recibieron una llamada: uno de los residentes notó un malestar repentino, mareos y debilidad. En estas situaciones, cada minuto cuenta, ya que el monóxido de carbono es inodoro y puede ser mortal incluso tras una breve exposición.
Operativo de rescate
Al lugar acudieron de inmediato todos los servicios necesarios: agentes de la Guardia Civil, la policía local, bomberos del parque de Almansa, además de dos ambulancias y un equipo de emergencias. Su misión era clara: evacuar a las personas y evitar que la tragedia fuera aún mayor.
Entre los afectados se encontraban hombres de 41 y 37 años, niños de 10 y 4 años, así como mujeres de 36, 30 y 25 años y una niña de 13 años, quienes fueron trasladados de urgencia al hospital de la ciudad. El personal médico inició inmediatamente el tratamiento, ya que las consecuencias de la intoxicación por monóxido de carbono pueden ser especialmente graves, sobre todo para niños y personas mayores.
Causas y consecuencias
La causa del incidente fue un error común pero peligroso: el mal funcionamiento de la caldera doméstica. En estos casos, los productos de la combustión no salen al exterior, sino que se acumulan en el interior de la vivienda. El monóxido de carbono penetra rápidamente en la sangre, bloqueando el acceso de oxígeno a los órganos. Los síntomas, como dolor de cabeza, náuseas y confusión, pueden aparecer de forma repentina y provocar pérdida de conciencia.
En Almansa, estos sucesos son poco frecuentes, pero cada uno de ellos sirve como una llamada de atención para quienes utilizan instalaciones de gas. Revisar y mantener calderas, extractores y sistemas de ventilación no es un mero trámite, sino una cuestión de vida o muerte. Esto cobra especial importancia en los meses fríos, cuando la calefacción funciona a máxima potencia.
Reacción de la ciudad
Los vecinos de Almansa quedaron conmocionados por la noticia. Muchos compartieron lo ocurrido en redes sociales y en las calles, comentando historias propias sobre fallos en sus electrodomésticos. Los médicos insisten: ante los primeros síntomas de malestar, especialmente si hay aparatos de gas en casa, hay que ventilar de inmediato la vivienda y llamar a los servicios de emergencia.
Esta vez se logró evitar una tragedia, pero la situación pudo haber tenido un desenlace mucho más grave. La seguridad del gas doméstico vuelve así al primer plano. Las autoridades municipales prometieron reforzar el control sobre el estado técnico de los sistemas de calefacción en las viviendas, mientras que los especialistas aconsejan no ahorrar en la revisión anual de los equipos.
Lecciones importantes
El caso de Almansa sirve como recordatorio de que incluso los electrodomésticos habituales pueden suponer un peligro. El monóxido de carbono no perdona la negligencia. Toda persona que utilice calderas de gas debe recordar: la prevención y el mantenimiento oportuno son la mejor protección para la familia.
Las personas afectadas están bajo observación médica. Sus vidas no corren peligro, aunque las secuelas de la intoxicación pueden aparecer más adelante. Los médicos siguen vigilando su estado y los vecinos de la ciudad sacan conclusiones y debaten cómo proteger sus hogares de incidentes similares.












