
En Madrid concluyó la cuarta sesión del mediático juicio contra el fiscal general de España, Álvaro García Ortiz. En esta ocasión, declararon en la sala periodistas cuyas declaraciones resultaron clave para la defensa. Afirmaron con seguridad que tuvieron conocimiento de la confesión de irregularidades fiscales por parte del abogado González Amador mucho antes de que la carta correspondiente llegara al jefe de la Fiscalía.
El proceso judicial, el primero en la historia del país que afecta a un cargo tan alto del Ministerio Público, va perdiendo intensidad poco a poco. Tras el interrogatorio de ocho testigos, entre ellos representantes de los medios y empleados de la Fiscalía, la acusación se ha visto claramente debilitada. Periodistas de los principales diarios y emisoras de España contaron haber recibido información sobre la negociación del abogado con la Fiscalía en el caso de fraude fiscal incluso antes de que la carta oficial llegara a García Ortiz. Sus testimonios coincidieron con los de colegas de otros medios.
Giro en el caso: el papel de periodistas y fiscales
Llamaron especialmente la atención los detalles relacionados con la labor del periodista de la emisora SER, quien fue el primero en informar sobre la existencia de la carta del abogado. Relató cómo, en medio del revuelo informativo, logró consultar el contenido del documento en la oficina de una de sus fuentes, pero la publicación se realizó únicamente tras obtener la autorización pertinente. El periodista insistió en que su informador no era García Ortiz y que, cuando intentó contactarlo por teléfono, no obtuvo respuesta: la llamada quedó sin contestar.
Otro testigo, que trabajó anteriormente en el diario EL PAÍS, confirmó que la redacción ya estaba discutiendo el tema un día antes de que la carta llegara al fiscal general. Para respaldar sus declaraciones, los periodistas aportaron conversaciones notarizadas en las que se abordaba la verificación de la información a través del abogado González Amador. Además, según explicaron, la fuente de esos datos estaba vinculada al entorno de la fiscalía de Madrid, no al equipo central.
La acusación pierde fuerza
Durante las audiencias, la defensa de García Ortiz recibió apoyo adicional de colegas fiscales. Uno de ellos, responsable de la protección de datos personales, subrayó la importancia de borrar periódicamente los mensajes electrónicos para evitar filtraciones. Este argumento coincidió con las explicaciones del propio acusado, quien previamente había señalado que eliminaba el historial de los mensajes por motivos de seguridad.
Ni siquiera los testigos presentados por la acusación lograron aclarar el posible origen de la filtración. El decano del Colegio de Abogados de Madrid, que actuó como representante de la sociedad, centró sus intervenciones en criticar el comunicado oficial de la fiscalía, pero rehusó pronunciarse sobre la filtración de la carta. Su postura no contribuyó a que la acusación pudiera avanzar en la búsqueda de pruebas contra García Ortiz.
El juicio alcanza su punto álgido entre sorpresas y momentos inesperados
La vista no estuvo exenta de anécdotas: durante el interrogatorio a uno de los periodistas, sonó su teléfono móvil justo mientras se debatía sobre su intento de contactar con el fiscal general el día de los hechos. Este episodio no hizo sino recalcar lo enrevesada y llena de matices que es la historia en torno a la carta del abogado González Amador.
Al final, tras las intervenciones de periodistas y fiscales, la acusación quedó en una posición complicada. Las declaraciones mostraron que la información sobre la confesión de irregularidades fiscales llegó a la prensa al margen de las acciones de García Ortiz. Esto debilitó notablemente los argumentos de la acusación y puso en duda el propio fundamento del caso por revelación de secretos.












