
En San Sebastián, esta mañana se llevó a cabo una amplia operación policial para desalojar a personas de un edificio abandonado que antiguamente era un colegio religioso en el barrio de Martutene. Las autoridades esperaban encontrar dentro a más de un centenar de personas, pero, al llegar casi un centenar de agentes, el edificio estaba prácticamente vacío. La mayoría de los ocupantes, en su mayoría extranjeros sin papeles, se marcharon por su cuenta varias horas antes de que comenzara el operativo.
Uno de los últimos en marcharse, Abderaouf, un argelino de 30 años, contó que había vivido allí durante dos años y ahora no sabía a dónde ir. Junto a él, quedaban otras siete personas en el edificio, quienes abandonaron el lugar sin oponer resistencia a la policía. Según los trabajadores sociales, el resto de antiguos habitantes recogió sus pertenencias de antemano y se dispersó hacia otros refugios en la ciudad para evitar encontrarse con las autoridades.
Un colegio vacío
El edificio del colegio de la orden de los Agustinos lleva tiempo en estado de abandono: ventanas rotas, basura, refugios improvisados hechos con cartones y mantas. Desde 2003 estaba deshabitado y en los últimos años se había convertido en un refugio para personas sin hogar. En los últimos meses, varias veces se llamó a la policía y a los servicios de emergencia debido a conflictos, peleas e incluso un incendio.
En julio, el tribunal de San Sebastián ordenó desalojar completamente el edificio a petición de la fundación Gune, propietaria del inmueble desde 2004 y que planea construir allí un centro de formación profesional. Para la mañana del jueves se programó el desalojo forzoso, y a la hora indicada llegaron al lugar decenas de furgones policiales, incluyendo unidades de extranjería, guías caninos y policía municipal. Un dron policial sobrevolaba la zona y un representante judicial estuvo presente en el lugar.
Operativo sin incidentes
La policía preparó todo para un desalojo masivo: instalaron baños portátiles, una zona de identificación e incluso una mampara especial para detenidos, que finalmente no fue utilizada. A través de un altavoz, se leyó la resolución judicial instando a abandonar el edificio de manera tranquila y con la documentación en mano. Sin embargo, para ese momento casi todos los residentes ya se habían marchado.
Al final, solo se encontraron diez personas en el edificio. Tres de ellas fueron trasladadas por la policía en vehículos oficiales. El resto salió voluntariamente. Según el ayuntamiento, 48 antiguos ocupantes encontraron refugio temporal en el albergue municipal; a otros diez se les ofreció ayuda, pero la rechazaron. El resto se dispersó por otros edificios abandonados de la ciudad.
Reacción social
El alcalde de la ciudad, Jon Insausti (PNV), prometió que el ayuntamiento ofrecerá alojamiento temporal y colaborará con el Gobierno del País Vasco en programas de integración y formación para los antiguos residentes del colegio. Sin embargo, representantes de organizaciones sociales que han apoyado a los habitantes del edificio en los últimos días consideran que estas medidas son insuficientes. Se manifestaron frente al colegio con pancartas que decían «nadie debe quedarse en la calle» y denunciaron que muchos siguen durmiendo al aire libre.
Ese día en San Sebastián hacía frío y llovía, lo que agravó aún más la situación de quienes se quedaron sin techo. Activistas sociales señalan que los recursos municipales no cubren todas las necesidades y que el número de personas que viven en edificios abandonados sigue aumentando.
¿Qué sigue?
Mientras la fundación Gune se prepara para demoler el antiguo colegio y construir un nuevo centro, el futuro de los exresidentes sigue siendo incierto. Muchos de ellos son extranjeros sin papeles, lo que dificulta su acceso a empleo y vivienda. Las autoridades locales se comprometen a aumentar el apoyo, pero las organizaciones sociales exigen soluciones más estructurales.
En las próximas semanas, el ayuntamiento planea ampliar el número de plazas en los albergues e implementar programas de ayuda adicionales. No obstante, según los activistas, esto no es suficiente para resolver el problema de la falta de vivienda en la ciudad.
Si no lo sabía, la fundación Gune adquirió el edificio del antiguo colegio de los agustinos en San Sebastián ya en 2004. La organización se especializa en proyectos educativos y sociales. Próximamente, en el lugar del edificio abandonado, se planea construir un moderno centro de formación profesional que se convertirá en un nuevo espacio educativo para la juventud de la ciudad.












