
En España, el debate sobre la reducción del límite permitido de alcohol en sangre para los conductores de 0,5 a 0,2 gramos por litro se encuentra estancado. Aunque la mayoría de las fuerzas políticas apoyan la iniciativa, el proyecto de ley permanece bloqueado en la Cámara Baja. La razón principal son las complejas negociaciones entre partidos y las demandas de transferir las competencias para la realización de los exámenes de conducción en Cataluña.
En marzo, los diputados empezaron a debatir una ley destinada a unificar los límites para todos los conductores, incluidos los noveles y los profesionales. Sin embargo, tras la votación, en la que solo Vox se opuso y el Partido Popular se abstuvo, el documento no logró salir de la comisión correspondiente. El mayor obstáculo han sido las exigencias de Esquerra Republicana, que insiste en que Cataluña asuma el control sobre los exámenes necesarios para obtener el carnet de conducir.
Desacuerdo político
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha instado públicamente a acelerar la aprobación de la ley, subrayando que el retraso es inadmisible. Según declaró, la reforma debe ponerse en marcha lo antes posible, ya que está en juego la vida de las personas en las carreteras.
Los socialistas han propuesto no solo reducir el límite de alcoholemia permitido, sino también prohibir la difusión de información sobre los controles policiales de alcohol y drogas. Como ejemplo para España se han tomado países con estrictas políticas de seguridad vial, como Suecia, Noruega, Polonia y Estonia, donde se aplica un límite similar o incluso más exigente.
En algunos países de Europa del Este, como Rumanía (România), Chequia (Česká republika), Hungría (Magyarország) y Eslovaquia (Slovensko), se ha establecido una tolerancia cero para todos los conductores. El Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte recomienda mantener un límite de 0,2 gramos por litro, que en la práctica equivale a una política de tolerancia cero.
Estadísticas y consecuencias
El director general de Tráfico, Pere Navarro, recordó que reducir el límite es un deber moral hacia las víctimas de accidentes. Un estudio realizado por la Universitat de València reveló que el alcohol sigue siendo uno de los factores más peligrosos en las carreteras del país.
Entre 2018 y 2022, el número de accidentes con heridos relacionados con el consumo de alcohol aumentó un 20%. La presencia de alcohol eleva no solo el número de víctimas en un 16%, sino también la mortalidad en cinco puntos porcentuales. Además, la gravedad de las consecuencias de estos incidentes también aumenta.
En 2024, casi la mitad de los conductores fallecidos en accidentes de tráfico y sometidos a autopsia presentaban alcohol, drogas u otras sustancias prohibidas en sangre. Si se aprueban las nuevas normas, incluso una copa de vino o de cerveza puede hacer que la mayoría de hombres y mujeres con un peso entre 70 y 90 kilos superen el límite permitido.
Normativa en Cataluña
La cuestión de transferir las competencias para la realización de los exámenes de conducir se ha convertido en el principal punto de conflicto. Esquerra Republicana está utilizando su influencia en el parlamento para lograr que Cataluña tenga el control de este proceso. Según los representantes del partido, esto ayudaría a reducir las largas esperas para los exámenes, un problema que afecta a todo el país.
El partido sostiene que, si los exámenes se gestionaran a nivel regional, el proceso sería más ágil y eficiente. Como medida temporal, Esquerra propone al menos una cesión parcial de funciones, permitiendo que agentes de los Mossos d’Esquadra participen en la realización de las pruebas.
Desde el partido insisten en que solo apoyarán la reducción del límite de alcohol una vez resuelta la cuestión de los examinadores. Afirman que los socialistas de Madrid están retrasando el proceso deliberadamente, a pesar de que tanto las autoridades autonómicas como la propia policía catalana no se oponen a la transferencia de competencias.
Problemas con los exámenes
El director de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro, reconoce que la plantilla de examinadores no logra atender la alta demanda de aspirantes a obtener el permiso de conducir. Aunque la plantilla está casi completa, su tamaño no se adapta a la población actual del país. Cuando se estableció el límite de 900 especialistas, en España vivían 40 millones de personas; ahora la población se acerca a los 50 millones.
La agencia está negociando con el Ministerio de Función Pública para ampliar su plantilla y adaptarse a las exigencias actuales. Sin embargo, aún no se ha alcanzado una solución y las listas de espera para los exámenes siguen aumentando.
Mientras los socialistas continúan las consultas con otros partidos, el destino de la ley sigue siendo incierto. En el Parlamento reconocen que el proceso se encuentra estancado y todavía no está claro cuándo se podrán superar las diferencias.












