
En el corazón de Rioja Alavesa se esconde una localidad que, en 2026, acaparó la atención de toda España. Laguardia no es solo un punto más en el mapa, sino un lugar donde la historia se siente en cada piedra. Aquí no hay el bullicio de las grandes ciudades, pero sí una atmósфера auténtica: calles estrechas, casas antiguas y una sensación de que el tiempo avanza más despacio.
En Laguardia viven menos de mil quinientas personas, y cada una de ellas se enorgullece de su ciudad. Y tienen motivos: murallas medievales, iglesias imponentes, palacios y torres que parecen sacados de antiguos relatos. El pueblo está rodeado de viñedos y, más allá, se extiende la naturaleza salvaje y hermosa del País Vasco.
Un laberinto medieval
El gran orgullo de Laguardia es su casco histórico. Se conservan sólidas murallas que durante siglos protegieron a los habitantes de sus enemigos. Dentro te espera un verdadero laberinto de calles empedradas donde es fácil perderse, pero aún más fácil maravillarse. La iglesia de Santa María de los Reyes sorprende con su portal tallado, considerado uno de los más bellos de España. Y la Torre Abacial, cuya construcción duró casi quinientos años, sigue dominando la ciudad, recordando su pasado guerrero.
En cada casa, en cada rincón, se percibe el aliento de los siglos. Aquí no hay espacio para la prisa, solo para la contemplación y los paseos tranquilos. En Laguardia es fácil imaginarse protagonista de una leyenda medieval, sobre todo cuando las sombras de la tarde cubren los antiguos muros.
Los misterios de las bodegas subterráneas
Pero los verdaderos secretos de Laguardia se esconden bajo tierra. Justo debajo del casco histórico se encuentra un singular depósito celtibérico, construido en la Edad del Hierro. No se trata solo de un hallazgo arqueológico: es el mayor estanque de su época en Europa, con capacidad para almacenar hasta 300 mil litros de agua. Su antigüedad supera los dos mil años y aún hoy impresiona incluso a los viajeros más experimentados.
A poca distancia de la ciudad se pueden encontrar otros vestigios de civilizaciones antiguas. El dolmen de Chabola de la Hechicera es uno de los megalitos más conocidos del norte de España. Estas construcciones de piedra, envueltas en leyendas, aportan a Laguardia un aura mística muy especial. Aquí, el pasado convive literalmente con el presente y esa sensación se percibe en cada rincón.
Tradición vitivinícola
Laguardia no es solo una ciudad histórica, también es la capital del vino. Los viñedos rodean la ciudad formando un cinturón denso, y en sus numerosas bodegas se pueden catar los mejores caldos de la región. El vino aquí no es solo una bebida, sino parte esencial de la cultura, transmitida de generación en generación. Los habitantes comparten con orgullo sus tradiciones, y cada degustación se convierte en un auténtico viaje por los sabores y el tiempo.
Entre las bodegas, se encuentran tanto antiguas casas familiares como modernas instalaciones vinícolas donde se fusionan recetas centenarias con tecnologías innovadoras. Las rutas del vino en Laguardia ofrecen la oportunidad no solo de degustar los célebres vinos de Rioja, sino también de descubrir su proceso de elaboración, ver todo con tus propios ojos e incluso participar en la vendimia si coincide con la temporada.
Naturaleza y alrededores
Los paisajes que rodean Laguardia son tan impresionantes como su arquitectura. La ciudad se ubica a los pies de la Sierra de Toloño, que la resguarda de los vientos fríos y le otorga un microclima especial. Es el lugar ideal para paseos a pie, rutas en bicicleta y observación de la naturaleza. En días despejados, desde aquí se pueden divisar las regiones vecinas de Castilla y León y La Rioja.
Los aficionados al turismo activo encontrarán numerosos senderos para hacer hiking, mientras que quienes buscan tranquilidad pueden simplemente disfrutar del silencio y el aire fresco. Laguardia es el sitio perfecto para desconectar del ajetreo urbano y sentirse parte de la naturaleza.
Un verdadero descubrimiento
Laguardia no es solo otro pueblo bonito del norte de España. Es un lugar donde pasado y presente se entrelazan tan estrechamente que a veces resulta difícil distinguir en qué época te encuentras. Cada visitante hallará aquí algo especial: inspiración, serenidad o nuevos sabores y experiencias. En 2026, Laguardia ocupa con justicia un lugar entre los mejores destinos para viajar en invierno. Y, siendo sinceros, este reconocimiento era solo cuestión de tiempo.











