
En Euskadi, el apoyo a las ideas y partidos de extrema derecha es extremadamente bajo, lo que distingue a esta región del resto de España. La confianza en las instituciones y fuerzas políticas locales sigue siendo alta, y los intentos de Vox de ganar terreno entre los votantes se encuentran con una resistencia significativa. Esto se refleja no solo en los resultados electorales, sino también en el ambiente general de la sociedad, donde los mensajes radicales no tienen eco.
Características del electorado
Según El País, en las últimas elecciones Vox obtuvo en Euskadi solo el 2,9% de los votos, mientras que a nivel nacional ese porcentaje superó el 12%. En el Parlamento regional, el partido cuenta únicamente con un diputado, elegido en Álava (Álava). La mayoría de los habitantes de la región afirman abiertamente que nunca apoyarán esta fuerza política. Las razones de esta actitud residen en la baja polarización política, una identidad fuerte y la confianza en los partidos locales.
A diferencia de otras regiones, en Euskadi la apatía política es poco pronunciada. Aquí la gente suele participar más en las elecciones y muestra interés por la vida de la autonomía. Según los expertos, la confianza en el gobierno y las instituciones regionales es una de las más altas de Europa. Al mismo tiempo, el nacionalismo de tipo español y las ideas neofranquistas provocan rechazo entre los vascos, lo que impide la expansión de posturas ultraderechistas.
Estrategias y reacciones
Vox intentó captar la atención de los votantes mediante campañas provocadoras, apostando por el miedo a la migración y al cambio demográfico. En Vitoria y otras ciudades aparecieron carteles con lemas sobre un futuro en el que supuestamente habría más extranjeros que población autóctona. Sin embargo, estos métodos desataron una ola de críticas y generaron protestas. Como respuesta a uno de los eventos de Vox en el campus universitario de Vitoria, movimientos juveniles radicales de izquierdas organizaron una contramanifestación, y la dirección de la universidad llegó incluso a cancelar las clases por motivos de seguridad.
Las autoridades regionales, en particular el consejero del Interior Bingen Zupiria, tomaron una decisión controvertida: publicar la nacionalidad de los delincuentes detenidos, justificándolo como una medida contra la desinformación. Esta iniciativa generó reacciones encontradas, pero contó con el respaldo del lehendakari Imanol Pradales. Al mismo tiempo, en el propio partido PNV no consideran a Vox una amenaza seria y prestan más atención a los nuevos movimientos nacionalistas, como Aliança Catalana en Cataluña.
La juventud y las nuevas tendencias
Entre los jóvenes votantes de 18 a 24 años se observa un leve mayor interés por las ideas de derecha en comparación con la media de la región, pero aún así la mayoría se mantiene en posiciones de centro e izquierda. A la juventud del País Vasco le preocupan más las cuestiones sociales —empleo, vivienda y educación— que la identidad o el nacionalismo. Tras el fin de la época de terrorismo y la crisis económica de 2009, en la región ha surgido un nuevo tipo de electorado, desvinculado del pasado traumático y más proclive a apoyar fuerzas progresistas.
En los últimos años, la presencia de partidos de izquierda como Bildu ha cobrado fuerza en el escenario político, logrando captar parte del electorado de Podemos. Esto confirma que la tendencia en la región sigue siendo el apoyo a fuerzas moderadas y de izquierda, mientras que las ideas de extrema derecha no encuentran eco masivo. En este sentido, resulta interesante comparar la situación con otras regiones, donde, por el contrario, Vox está ganando influencia, como se analizó en detalle en el reportaje sobre el auge de este partido en pequeñas ciudades a través del ejemplo de la España rural.
Contexto y consecuencias
En el País Vasco no se percibe una alarma respecto a una posible desintegración de España, un tema recurrente en las campañas de Vox. Aquí, el nacionalismo español y los lemas neofranquistas se consideran ajenos. Incluso el líder de Vox, Santiago Abascal, nacido en Bilbao, no goza de popularidad entre sus paisanos debido a su actividad pasada y sus escasas visitas a la región. No obstante, algunos episodios de formación de patrullas vecinales en zonas de Bilbao, San Sebastián e Irún evidencian que existen temores relacionados con la migración, aunque no llegan a convertirse en un fenómeno generalizado.
En general, la estabilidad política y la alta implicación de la población en la vida regional permiten que el País Vasco se mantenga como un territorio singular en el mapa político de España. Aquí los cambios radicales resultan poco probables y la confianza en las instituciones y partidos locales sigue marcando el futuro de la región.
En los últimos años, España ha experimentado un aumento en el apoyo a partidos de ultraderecha en algunas zonas, especialmente en áreas rurales y en el sur del país. Sin embargo, en el País Vasco y Cataluña, estos movimientos encuentran una fuerte resistencia por parte de las comunidades y partidos locales. En Cataluña, por ejemplo, las fuerzas nacionalistas tampoco se apresuran a respaldar ideas radicales, prefiriendo desarrollar sus propios proyectos. En líneas generales, el mapa político de España es cada vez más diverso y las particularidades regionales juegan un papel clave en la configuración de las preferencias electorales.











