
En la bulliciosa avenida Paseo de las Delicias, en el distrito de Arganzuela, la vida comienza desde temprano. La gente se apresura con sus asuntos, algunos cargan bolsas de las tiendas, otros corren hacia el metro o simplemente pasean mirando los escaparates. En medio de este flujo, casi nadie presta atención al portal número 58. Sin embargo, si uno se fija bien, notará que esa entrada hace tiempo que no conduce a ningún piso.
En lugar de la puerta y la escalera habituales, aquí se instaló una cabina fotográfica. Está justo en el pasillo, como si vigilara una casa vacía. Hace varios años que nadie vive en este inmueble y el portal dejó de formar parte de la vida cotidiana de alguien. Ahora, quienes entran no son vecinos, sino personas que quieren hacerse una foto de recuerdo o necesitan una fotografía para documentos de forma urgente.
Una vida sin residentes
Los vecinos ya se han acostumbrado a esta convivencia. Según comentan, la cabina de fotos no molesta; al contrario, evita que el lugar se llene de basura y suciedad, algo típico en los rincones abandonados de la ciudad. Una de las propietarias de la tienda de al lado señala que, ahora, el portal ya no da sensación de abandono y se ha integrado en la vida urbana. De acuerdo con los datos oficiales, desde 2021 en este edificio no está empadronado nadie, y la entrada vacía no causa molestias.
El edificio está incluido en un catálogo municipal especial como inmueble con protección parcial. Esto significa que deben preservarse sus elementos arquitectónicos para que las generaciones futuras puedan entender cómo era esta casa en su época. Sin embargo, la cabina fotográfica no altera la imagen histórica de la fachada ni dificulta el paso de los peatones.
Una cabina de fotos en lugar de la puerta
Tanto los vecinos como los visitantes de la zona suelen aprovechar este curioso servicio. En los últimos años, el interés por la fotografía analógica ha crecido notablemente, especialmente entre los jóvenes. Muchos buscan estas cabinas por toda la ciudad para hacerse retratos originales. A pesar del auge de las tecnologías digitales, las fotos para documentos siguen siendo muy solicitadas, por lo que estos dispositivos no pierden vigencia.
Los usuarios señalan que la fotocabina funciona las 24 horas, a diferencia de otros dispositivos similares en la zona. En los alrededores hay varias fotocabinas más: en la estación de metro Legazpi, en la terminal de autobuses, en el centro comercial y en la estación de Atocha, pero todas cierran por la noche. Aquí, en cambio, es posible hacerse fotos en cualquier momento del día o la noche.
Normativas y particularidades
Resulta curioso que en Madrid no existen reglas estrictas sobre dónde y cómo se pueden instalar fotocabinas. Normalmente, si el dispositivo se coloca en una tienda, la autorización está incluida en la licencia comercial general. Pero si se trata de un edificio residencial, la decisión corresponde a los propios propietarios. En el caso de este portal, al parecer nadie se opuso a la instalación de la cabina.
Muchos peatones comparten sus impresiones en Internet. Algunos recomiendan cerrar bien la cortina para conseguir mejores fotos, aunque no sea fácil porque la cabina está situada en plena calle. Otros destacan que las fotos para documentos tienen buena calidad y que todo el proceso lleva solo unos minutos.
Un enigma urbano
Nadie recuerda con exactitud cuántos años lleva el fotomatón ocupando este curioso portal. Para unos, se ha convertido en parte de su recorrido diario; para otros, en una excusa para detenerse y sonreír. En un barrio bullicioso donde todo cambia a gran velocidad, este extraño portal con fotomatón recuerda que incluso los lugares más comunes pueden sorprender.
Mientras el edificio permanece vacío, el fotomatón sigue en funcionamiento, capturando las historias y los rostros de los madrileños. Quizás son justamente estos pequeños detalles los que hacen que la ciudad esté realmente viva.












