
Las condiciones meteorológicas extremas en Andalucía vuelven a poner en peligro la seguridad de los habitantes y la infraestructura de la región. Las fuertes lluvias y los vientos huracanados provocados por la tormenta Marta han ocasionado evacuaciones masivas, daños significativos e interrupciones en el transporte. Los ríos, en especial el Guadalquivir, cuya crecida alcanzó niveles críticos, se encuentran en el centro de atención, y las consecuencias ya se estiman en miles de millones de euros.
Las autoridades andaluzas y el gobierno nacional han movilizado todos los recursos posibles para evitar el peor escenario. Más de 11.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares en varias provincias: Cádiz, Córdoba, Jaén, Málaga, Granada y Sevilla. En algunos municipios la situación se mantuvo tensa hasta altas horas de la noche, y en ciertas zonas los equipos de rescate siguen buscando posibles víctimas entre los escombros.
Ríos bajo vigilancia
El Guadalquivir genera especial inquietud, ya que en varios puntos se desbordó, inundando localidades ribereñas. En Córdoba, donde el nivel del agua rozó los seis metros, las autoridades se vieron obligadas a cerrar el Puente Romano y evacuar a los vecinos de las zonas bajas. Pese a la bajada de las aguas por la mañana, el riesgo de nuevas inundaciones sigue latente, especialmente debido a las lluvias continuas y al vertido de agua de los embalses desbordados.
En Sevilla y los municipios adyacentes la situación sigue siendo complicada: los ríos Guadalquivir y Genil han alcanzado niveles críticos. Las autoridades han cancelado eventos multitudinarios, incluidos partidos de fútbol, para evitar riesgos a la población. En Écija y otras localidades costeras continúan las evacuaciones, mientras las administraciones locales advierten sobre posibles nuevas inundaciones si el nivel del agua sigue aumentando.
La magnitud de los daños
Las consecuencias de la tormenta ya se sienten en toda Andalucía. En Cádiz, miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, y en Grazalema se evacuó toda la ciudad ante la amenaza de colapso de los acuíferos subterráneos. En Ubrique, el agua inundó el centro histórico, mientras que en Ronda y los alrededores de Málaga los vecinos temen por posibles desbordamientos de presas y nuevas inundaciones.
En Jaén y Granada también se registran numerosos incidentes: derrumbes de muros, cortes en el suministro de agua, daños en carreteras y puentes. En algunas zonas, los equipos de rescate siguen evacuando a residentes, y el ejército junto a la Guardia Civil coordinan los trabajos para mitigar los efectos del temporal. Sólo los daños en infraestructuras viales se estiman en cientos de millones de euros, y las organizaciones agrarias ya hablan de pérdidas de varios miles de millones.
Reacción de las autoridades
El Gobierno de España y las autoridades regionales de Andalucía actúan en estrecha coordinación. Se han desplegado 10.000 efectivos de los servicios de emergencia en la región y se han activado planes para liberar agua de 33 embalses con el fin de prevenir nuevas inundaciones. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ya ha declarado la necesidad de apoyo estatal para la reconstrucción de infraestructuras y la asistencia a los afectados.
Las autoridades subrayan que la situación permanece bajo control, pero instan a la población a mantener la alerta y seguir las instrucciones de los servicios de emergencia. En algunas zonas, pese a la mejora de las condiciones meteorológicas, persiste el riesgo de nuevos desbordamientos debido a la saturación del suelo y al elevado nivel de los ríos.
Paralelismos con acontecimientos anteriores
Al recordar episodios de años pasados, muchos andaluces comparan la situación actual con la devastadora inundación de 2010, cuando el agua causó graves daños en la infraestructura y la agricultura. En esta ocasión, a pesar de la magnitud del desastre, la rápida actuación de las autoridades y de los equipos de emergencia ha evitado víctimas y minimizado las pérdidas.
En las últimas semanas, la región ya había sufrido las consecuencias de otras tormentas, lo que agravó aún más la situación. El aumento de catástrofes naturales en Andalucía se está volviendo cada vez más frecuente, y la población local debate con mayor insistencia sobre la necesidad de adoptar medidas a largo plazo para protegerse de las inundaciones y modernizar las infraestructuras.
En este contexto, cabe señalar que anteriormente en RUSSPAIN.COM ya se informaba sobre situaciones similares, cuando debido a la tormenta Leonardo en Andalucía se cerraron cientos de carreteras y miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares. En aquella ocasión, las autoridades también tomaron medidas de emergencia para minimizar los daños y garantizar la seguridad de la población. Más detalles sobre cómo se desarrollaron los acontecimientos durante la tormenta anterior se pueden conocer en el artículo aquí.
Al recordar las recientes catástrofes naturales en España, es imposible no mencionar que tormentas e inundaciones de este tipo son cada vez más frecuentes y devastadoras. En 2023 se vivió una situación similar en Murcia y Valencia, donde las lluvias intensas provocaron evacuaciones masivas y pérdidas significativas para el sector agrícola. En 2024, en el norte del país, también se registraron inundaciones a gran escala que causaron interrupciones en el transporte y daños en la infraestructura. Expertos señalan que el cambio climático incrementa la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, y las regiones españolas deben adaptarse a estos nuevos riesgos invirtiendo en sistemas de alerta temprana y el refuerzo de diques.












