
El debate sobre el impacto de la regularización masiva de migrantes en las futuras elecciones ha pasado inesperadamente a ocupar el primer plano de la política española. Para muchos ciudadanos, esto ha sido motivo de reflexión: ¿podrán realmente los nuevos residentes cambiar el equilibrio de poder en las urnas en un futuro próximo? La respuesta resultó ser menos evidente de lo que afirmaban algunos políticos.
El Partido Popular (Partido Popular, PP) confirmó oficialmente: los extranjeros que obtengan la residencia bajo el nuevo esquema no podrán votar ni en las elecciones municipales ni en las nacionales de 2027. Este anuncio contrasta fuertemente con las anteriores acusaciones lanzadas contra el Gobierno de supuestamente intentar aumentar el número de votantes leales mediante la regularización.
Diferencias internas en el partido
Dentro del propio PP se ha encendido el debate. La vicesecretaria de Migración, Alma Ezcurra, admitió públicamente que el derecho al voto para los nuevos residentes solo llegará dentro de algunos años. Incluso en el escenario más favorable, ninguno de los migrantes regularizados podrá votar en 2027. Según ha declarado, «este censo electoral no aumentará en las próximas elecciones, solo en las siguientes».
Anteriormente, el líder del partido, Alberto Núñez Feijóo, acusó al Gobierno de intentar ampliar artificialmente el electorado. Sostuvo que la iniciativa de regularización buscaba menos combatir la ilegalidad que aumentar el número de votantes. Sin embargo, las nuevas aclaraciones dentro del partido han puesto en duda estas acusaciones.
Restricciones legales
Según la legislación vigente, los extranjeros que han obtenido el permiso de residencia deben vivir en España al menos cinco años antes de poder solicitar la participación en las elecciones municipales. Incluso entonces, el derecho al voto solo se concede a ciudadanos de países con los que España tiene acuerdos especiales de reciprocidad.
Para personas de América Latina, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial y sefardíes, existe una norma especial: pueden solicitar la nacionalidad española tras solo dos años de residencia. Solo después de obtener el pasaporte podrán votar en todas las elecciones, incluidas las parlamentarias. Pero incluso sin retrasos burocráticos, esto no ocurrirá antes de 2028.
Declaraciones políticas
A pesar de las aclaraciones oficiales, la vicesecretaria Escurra insiste en que la regularización masiva es una herramienta de clientelismo político. Destaca que, incluso si los nuevos residentes quisieran apoyar al partido gobernante, no podrán hacerlo en las próximas elecciones.
Al mismo tiempo, representantes del PP señalan que, si el país de origen del migrante tiene un acuerdo con España, tras varios años podrá participar en las elecciones municipales. Para los demás, el camino hacia las urnas pasa por obtener la ciudadanía, lo que requiere tiempo y superar todos los trámites burocráticos.
Tiempos y consecuencias
En el partido subrayan que es fundamental tener claro el calendario. Si los permisos de residencia se conceden este verano, incluso en el mejor de los casos, los nuevos residentes no llegarán a obtener el derecho al voto para 2027. Solo en las siguientes elecciones, tras el cumplimiento de los plazos requeridos, podrán participar.
Así, las acusaciones de intentar cambiar de inmediato el equilibrio electoral resultan poco convincentes. La cuestión sobre el impacto de la regularización en futuras elecciones sigue abierta, pero a corto plazo no habrá ningún cambio.












