
Barcelona ha cerrado uno de los procesos presupuestarios más intensos de los últimos años. El alcalde Jaume Collboni logró aprobar las cuentas municipales para 2025 pese a la falta de un amplio respaldo político. Tras someter a votación una cuestión de confianza en el pleno municipal en noviembre, la oposición no presentó una alternativa de gobierno. Esto permitió que el presupuesto entre en vigor automáticamente el 1 de enero.
La cuantía ahora disponible para el ayuntamiento ha alcanzado un máximo histórico: más de 4.000 millones de euros. Es la segunda vez que Collboni recurre al mecanismo de la cuestión de confianza para sacar adelante los presupuestos. El año pasado también tuvo que utilizar este recurso para garantizar la financiación de la ciudad. Durante 2024, Barcelona ha funcionado con un presupuesto prorrogado aprobado bajo el anterior mandato de Ada Colau.
Presupuesto récord
El gasto municipal total para 2025 ascenderá a 4.180 millones de euros. Las prioridades principales serán la vivienda y la mejora de la seguridad. Según encuestas, estos son los temas que más preocupan a los barceloneses. La inversión en el sector de la vivienda aumentará en un tercio respecto al año anterior, con una subida del 33% en los fondos destinados a este ámbito.
En el área de seguridad se han destinado 430 millones de euros. Estos fondos se utilizarán para instalar mil nuevas cámaras de videovigilancia y contratar a un centenar de nuevos agentes de la policía municipal. Las autoridades confían en que estas medidas contribuirán a reducir la delincuencia y aumentar la sensación de seguridad entre los ciudadanos.
Inversiones y prioridades
Las inversiones previstas en infraestructuras y proyectos urbanos ascienden a 753 millones de euros. Si se incluyen las aportaciones de las empresas municipales, la cifra alcanza los 862 millones. El presupuesto refleja los acuerdos entre los socialistas y los representantes de ERC, en particular, un aumento del 30 % en la financiación de los programas de vivienda.
El partido «Comuns», que respaldó el presupuesto durante su paso por la comisión, se abstuvo en la votación final. Los representantes de la formación argumentaron que el plan carecía de suficiente ambición en materia de vivienda. No obstante, apoyaron las reformas fiscales propuestas por el Ayuntamiento junto con ERC.
Contexto político
La administración municipal no cuenta con mayoría absoluta en el pleno. Esto obligó a Collboni a recurrir a la cuestión de confianza para poder sacar adelante el presupuesto. La oposición no logró alcanzar un acuerdo para proponer un gobierno alternativo, lo que permitió la aprobación automática de las cuentas.
En el caso de los cambios fiscales, los socialistas contaron con el respaldo tanto de ERC como de los Comuns. Sin embargo, no se logró consenso en la distribución de fondos para vivienda y seguridad. Como resultado, el presupuesto fue aprobado sin una mayoría clara, lo que generó debate entre políticos y analistas.
Mirada al futuro
Las autoridades de Barcelona no descartan que en el futuro tengan que volver a prorrogar el presupuesto si no logran acuerdos con la oposición. El próximo plan financiero que deberá aprobarse durante el actual mandato será para el año 2027. No se descarta que entonces la ciudad vuelva a enfrentar un escenario similar al actual.
Ahora los barceloneses esperan ver cómo las nuevas medidas impactan en su vida cotidiana. Se presta especial atención a la implementación de programas de construcción y acceso a la vivienda, así como a la eficacia de las nuevas acciones para mejorar la seguridad en las calles de la ciudad.












