
En España se intensifica una nueva ola de control sobre el mercado de alquileres turísticos de corta duración. Las autoridades han recordado a los propietarios de viviendas turísticas: hasta el 2 de marzo de 2026 deberán presentar información detallada sobre los alquileres realizados el año anterior. Esta exigencia afecta a todos los que se dediquen al alquiler de corta estancia y aplica a inmuebles registrados en el Registro de la Propiedad o de Bienes Muebles.
Este año los plazos para la presentación de informes se han ampliado, pero no conviene bajar la guardia. Quienes incumplan sus obligaciones se arriesgan a perder el número único de registro (NRUA), imprescindible para publicar anuncios en las principales plataformas online. Según datos de los registradores, desde la entrada en vigor de las nuevas normas en enero de 2026 ya se han emitido más de 400.000 de estos números.
Requisitos estrictos
El objetivo de esta medida es crear una base de datos unificada sobre las viviendas turísticas. Las autoridades buscan centralizar la información para poder rastrear el movimiento de los inmuebles y regular el mercado de alquiler. Ahora, cada propietario o gestor debe presentar un informe anual en febrero sobre la actividad del año anterior. En 2026, la fecha límite es el 2 de marzo.
Incumplir este procedimiento puede suponer no solo la pérdida del derecho a alquilar la vivienda a través de Internet, sino también la imposición de fuertes sanciones. Los registradores advierten: incluso si la vivienda se alquila de forma esporádica, los datos deben inscribirse en el registro. La responsabilidad recae en el propietario o en la persona oficialmente encargada de la gestión.
Control y consecuencias
La introducción de la obligación de presentar informes no es solo una formalidad. Las autoridades españolas buscan poner orden en el sector del alquiler vacacional, que en los últimos años se ha convertido en fuente de numerosos conflictos. El aumento de pisos turísticos ha provocado el descontento de los vecinos, un alza en los precios de la vivienda y la reducción de la oferta de alquiler a largo plazo.
Ahora el Estado dispone de una herramienta para monitorizar el volumen real del mercado y detectar infracciones. Si el propietario no presenta la información a tiempo, su inmueble se excluye automáticamente del registro y el número de licencia queda anulado. Esto implica que el piso desaparece de Booking, Airbnb y otras plataformas—recuperar el estatus será sumamente difícil.
Reacción del mercado
Muchos propietarios de viviendas turísticas ya han sentido la presión de las nuevas normas. Algunos temen que el endurecimiento del control reduzca la oferta y encarezca los precios para los turistas. Otros consideran que estas medidas son necesarias para combatir el alquiler ilegal y proteger los intereses de los residentes locales.
Expertos señalan que una base de datos centralizada permitirá identificar viviendas que se alquilan sin autorización o incumplen normas sanitarias y técnicas. A largo plazo, esto podría endurecer los requisitos de calidad y motivar inspecciones adicionales por parte de los ayuntamientos.
Qué deben hacer los propietarios
A los propietarios de apartamentos turísticos se les recomienda no dejar la presentación de información para el último día. El trámite es sencillo, pero requiere atención: es necesario proporcionar datos precisos sobre los ingresos, el número de huéspedes y los periodos de alquiler. Errores o información incompleta pueden ser motivo de rechazo en el registro.
Se debe prestar especial atención a quienes gestionan varios inmuebles o trabajan a través de intermediarios. En estos casos, la responsabilidad de presentar la información a tiempo recae en quien figura oficialmente como gestor. Las infracciones se detectan de manera automática y recuperar el derecho a alquilar la vivienda no será sencillo.
Si no lo sabía, el Colegio de Registradores (Colegio de Registradores) es una organización profesional que agrupa a especialistas en registro de bienes inmuebles y muebles en España. Se encarga de llevar los registros públicos, controlar la legalidad de las transacciones y asesorar a los ciudadanos en la tramitación de derechos de propiedad y alquiler. El Colegio participa activamente en la elaboración de nuevas normativas y en la difusión de cambios importantes en la legislación.











