
En el Parlamento español ha reinado una inusual atmósfera de consenso: socialistas y populares han dejado temporalmente de lado sus diferencias para centrarse en una tarea importante: la reforma de la ley fundamental de Castilla-La Mancha. La nueva versión del estatuto de autonomía, la primera desde 1982, ha recibido un amplio respaldo y se ha convertido en ejemplo de la rara unidad política entre los dos principales partidos del país.
Durante el debate en el Congreso, los representantes del PSOE y del PP actuaron como un solo bloque, permitiendo que el proyecto avanzara rápidamente a la siguiente fase de tramitación. Solo Vox votó en contra, mientras que Podemos optó por abstenerse, reservándose el derecho a futuras enmiendas. En los próximos días, el texto pasará a la comisión correspondiente, donde todavía pueden introducirse cambios adicionales.
Cambios clave: más diputados y nuevas garantías
La principal novedad es el aumento del número máximo de diputados del parlamento regional, que pasa de 33 a 55. Esta medida responde a la necesidad de una representación más equitativa de la ciudadanía, tras la anterior reducción de escaños que, según muchos, limitaba las oportunidades de los partidos más pequeños. Ahora, estas formaciones tendrán opciones de acceder al legislativo incluso si su apoyo no supera el 8–9% de los votos.
Una parte fundamental de la reforma es la consolidación de los derechos sociales y el refuerzo de las garantías de igualdad para todos los residentes de la región. Se pone especial énfasis en la protección de los colectivos vulnerables y en la lucha contra el descenso demográfico. El nuevo estatuto también introduce limitaciones a la inmunidad de diputados y miembros del gobierno, e incorpora una nueva herramienta legislativa: el decreto-ley.
Equilibrio político y nuevos desafíos
El compromiso alcanzado es fruto de dos años de negociaciones entre los partidos. El líder de la oposición del PP subrayó que el anterior estatuto había quedado obsoleto y no respondía a los retos actuales, y que la nueva versión no está dirigida contra nadie, sino que defiende los intereses de la región. Desde el PSOE destacaron que el proyecto no habría sido posible sin un apoyo amplio, y que precisamente el consenso fue la clave para su avance.
No faltaron las críticas: representantes de Vox acusaron a ambos partidos de querer aumentar el número de sus apoyos en el parlamento y manifestaron su preocupación por la posible creación de una propia agencia tributaria, lo que, en su opinión, acerca a la región a los separatistas catalanes. Sin embargo, los defensores de la reforma insisten en que estas medidas ya están en vigor en la mayoría de las autonomías de España y permiten gestionar las finanzas regionales de forma más eficiente.
Mirando al futuro: nuevas reglas del juego
Durante el debate, se propusieron iniciativas como la creación de una circunscripción electoral única, para que los votos de la izquierda no se pierdan y el parlamento sea más representativo. Aunque estas propuestas aún no se han incluido en el texto de la reforma, la discusión sigue abierta y la versión final del estatuto podría modificarse.
El nuevo estatuto de Castilla-La Mancha no solo busca modernizar el sistema de gobierno, sino también servir de ejemplo para otras regiones del país. En un contexto donde las divisiones políticas suelen obstaculizar decisiones clave, este caso demuestra que el diálogo y el compromiso son posibles incluso entre antiguos rivales.












