
A comienzos de la semana, el rey Felipe VI y la reina Letizia llegaron a Egipto en su primera visita de Estado, que se prolongará durante tres días. Su itinerario incluye El Cairo y Luxor, donde están previstas tanto reuniones oficiales como actividades culturales. La visita tiene lugar en un momento delicado para la región: Israel continúa su operación militar en la Franja de Gaza, mientras que Egipto, vecino de la zona en conflicto, intenta mantener un frágil equilibrio.
Egipto es el país más grande de África y un actor clave en Oriente Medio. Comparte frontera con Libia, sumida en luchas internas desde 2011; con Sudán, envuelto en una guerra civil; y con Israel y la Franja de Gaza, donde los combates no han cesado desde octubre de 2023. El presidente Abdelfatá al-Sisi trata de mantener la estabilidad en el país, marcada por las agitaciones que comenzaron con la ‘Primavera Árabe’.
En este contexto, los monarcas españoles buscan reforzar la posición de su país como mediador entre Europa y el mundo árabe. El programa de la visita incluye negociaciones con las autoridades egipcias, el análisis de proyectos económicos y culturales, así como una muestra de apoyo a una región afectada por las consecuencias de la guerra. España subraya su compromiso con la búsqueda de soluciones pacíficas y su disposición a favorecer el diálogo entre las partes.
El papel de Egipto en la resolución del conflicto de Oriente Medio es difícil de sobrestimar. El país sigue siendo uno de los pocos mediadores capaces de influir en la situación en Gaza y participar en las negociaciones para un alto el fuego. Sin embargo, la propia situación de Egipto no es sencilla: la economía está bajo presión debido a la disminución de los ingresos por el Canal de Suez y la deuda pública continúa creciendo. Al mismo tiempo, el país enfrenta la llegada de refugiados de Sudán y Palestina, mientras las autoridades temen un éxodo masivo de habitantes de Gaza a través del paso fronterizo de Rafah.
En el ámbito económico, España contempla nuevas oportunidades. Egipto busca aumentar la proporción de fuentes de energía renovable, y las empresas españolas pueden participar en proyectos energéticos e infraestructurales. En particular, se están discutiendo iniciativas conjuntas en los campos de extracción de gas, desalación de agua y desarrollo de tecnologías “verdes”.
Sin embargo, tras la fachada de las reuniones oficiales se esconde una tensa situación interna. La sociedad egipcia vive bajo un estricto control: la libertad de expresión está limitada, los opositores políticos y activistas son perseguidos y en los últimos meses las autoridades han intensificado la presión sobre los usuarios de redes sociales. Muchos egipcios comparan el régimen actual con la era de Mubarak, señalando el aumento de la represión y la ausencia de cambios reales tras la revolución de 2011.
Durante la visita, los reyes de España no solo acudirán a instituciones políticas, sino también a lugares culturales. En Luxor, participarán en la inauguración de la nueva iluminación del templo de Hatshepsut, recorrerán el museo y las tumbas en el Valle de los Reyes, y conocerán el trabajo de los arqueólogos españoles. Así, el viaje de los monarcas adquiere no solo un carácter diplomático, sino que también representa una oportunidad para España de fortalecer sus lazos culturales y económicos con Egipto, así como reafirmar su papel como socio clave en la región.












