
En España se ha reavivado el debate sobre el futuro de la energía nuclear. El Senado sorprendió al aprobar una enmienda que retrasa el cierre definitivo de tres centrales nucleares: Almaraz en Cáceres, Ascó I en Tarragona y Cofrentes en Valencia. Esta decisión fue posible gracias a la iniciativa del Partido Popular, que aprovechó su mayoría para modificar la ley de movilidad, originalmente ajena al sector energético.
La enmienda provocó una respuesta inmediata dentro de la coalición de gobierno. Representantes de partidos de izquierda, como Podemos y Alianza Verde, intentaron bloquear la iniciativa, pero los procedimientos parlamentarios lo impidieron. Al mismo tiempo, la coalición muestra signos de fractura: algunos insisten en mantener los acuerdos previos para el cierre escalonado de las nucleares, mientras que otros están dispuestos a escuchar a las compañías eléctricas si estas garantizan la seguridad y el suministro estable de energía.
La coalición al límite: aumentan las tensiones
La prórroga de la vida útil de las centrales nucleares se ha convertido en una verdadera prueba para la unidad del gobierno. Las fuerzas de izquierda rechazan rotundamente cualquier retraso, temiendo que se dé marcha atrás en los objetivos medioambientales. Sin embargo, un sector del PSOE, incluidos algunos líderes regionales, no descartan el diálogo si ayuda a evitar subidas en el precio de la luz y a conservar empleos en las zonas donde se ubican las plantas.
La postura de los partidos independientes, especialmente los catalanes, ha adquirido especial relevancia. Sus votos podrían ser decisivos en la votación final en el Congreso. Hasta ahora no han anunciado su posición, pero en el gobierno temen que el apoyo a la enmienda pueda provocar un cambio en toda la política energética del país.
Impacto en la energía y la economía
Retrasar el cierre de las centrales nucleares podría afectar seriamente los planes de transición hacia energías renovables. Por un lado, esto permitiría evitar escasez de electricidad y un aumento brusco en las tarifas. Por otro, podría frenar la inversión en tecnologías limpias y generar descontento entre los partidarios de la agenda verde.
En los próximos días se espera una dura batalla en el parlamento. La decisión final dependerá de si la coalición logra llegar a un acuerdo interno y convencer a los diputados independientes de apoyar o rechazar la enmienda polémica. En cualquier caso, el futuro de las nucleares en España vuelve a estar en el centro del debate político y la estrategia energética del país queda en entredicho.












