
Un incidente ocurrido en una vivienda del barrio Macarena de Sevilla ha vuelto a poner en alerta sobre la necesidad de que las personas mayores estén atentas. Un matrimonio de edad avanzada permitió entrar en su piso a una mujer que se hizo pasar por trabajadora de los servicios sociales municipales. La confianza les salió cara: terminaron perdiendo objetos de valor y quedaron totalmente desconcertados por lo sucedido.
A primera hora de la tarde, sobre las cuatro, una joven con mascarilla médica llamó a su puerta. Se presentó con seguridad, asegurando que venía en nombre de los servicios municipales para informarles sobre nuevos programas de ayuda gratuitos para los vecinos. Los mayores, sin sospechar nada, le abrieron y la invitaron a pasar.
Ya en el salón, la visitante tomó asiento y empezó a hablar sin parar, sin darles apenas oportunidad de responder. Observaba los detalles de la casa e intentó abrir una ventana, con la excusa de que faltaba luz, aunque los propietarios no se lo permitieron. Durante toda la visita mantuvo la mascarilla puesta, alegando que era por el bienestar de los demás.
En determinado momento les propuso ir a otra habitación para enseñarles qué pisos ya habían recibido la ayuda. La pareja la siguió, dejando la puerta de entrada entreabierta. Justo entonces, como supieron después, entró un cómplice en la vivienda. Rápidamente y sin hacer ruido, fue al dormitorio, registró los armarios y se llevó joyas: relojes, anillos, pendientes.
Tras una breve conversación, la desconocida se apresuró a irse, alegando que tenía la agenda muy apretada y debía visitar a otras familias. Les prometió a los pensionistas que pronto recibirían una llamada o una notificación sobre los beneficios que les correspondían. Solo por la tarde, la dueña de la casa notó el desorden en el dormitorio y la ausencia de las joyas. Fue entonces cuando la pareja comprendió que habían sido víctimas de una estafa cuidadosamente planeada.
Consternados por lo ocurrido, acudieron a la policía. El abogado que aceptó llevar su caso señaló que este tipo de delitos es especialmente peligroso, ya que los delincuentes eligen a las personas más vulnerables. Recalcó que nunca se debe dejar entrar en casa a desconocidos sin identificación, aunque se presenten como empleados de organismos oficiales.
Este caso demuestra una vez más que los estafadores no se detienen ante nada para apropiarse de lo ajeno. Las personas mayores y sus familiares deben estar especialmente atentos y no confiar en visitantes desconocidos, por muy convincentes que parezcan.












