
Los acontecimientos relacionados con la tragedia en la Comunidad Valenciana en el otoño de 2024 siguen generando intensos debates entre los habitantes de la región. Las decisiones tomadas en vísperas de la catástrofe resultaron clave para comprender por qué fue posible una pérdida humana de tal magnitud. La cuestión sobre la puntualidad y la eficacia de la alerta a la población volvió a situarse en el centro del debate tras nuevas declaraciones de altos funcionarios.
Durante la investigación se reveló que las autoridades de Valencia debatieron la posibilidad de enviar mensajes de advertencia masivos un día antes de la devastadora gota fría, que causó la muerte de 230 personas. Sin embargo, pese a las discusiones, el sistema de alertas masivas solo se activó por la tarde, cuando ya era imposible salvar a la mayoría de las víctimas. Este hecho atrajo la atención de los investigadores y desató una ola de indignación pública.
Debates internos
En diciembre de 2025, la ex jefa de gabinete de la exconsejera de Justicia y Asuntos Internos, Salomé Pradas, declaró ante el tribunal, detallando cómo el gobierno discutió posibles medidas para advertir a la población. Según su testimonio, las conversaciones sobre la necesidad de una alerta masiva comenzaron ya un día antes de la tragedia, prestando especial atención a informar a los municipios y a sus alcaldes.
Silvia Soria admitió que no estaba familiarizada personalmente con el sistema Es Alert, que posteriormente se utilizó para enviar notificaciones a los teléfonos móviles. Escuchó hablar de él por primera vez solo el día de la catástrofe, cuando uno de los técnicos le explicó que el nombre estaba relacionado con España. Este hecho la sorprendió, ya que hasta ese momento las discusiones se habían desarrollado sin mencionar soluciones técnicas concretas.
Coordinación y acciones
El mismo día en que el fenómeno afectó a la región, el expresidente Carlos Mazón no canceló sus compromisos oficiales y permaneció varias horas en un restaurante a pesar del empeoramiento de la situación. Mientras tanto, en el Centro de Coordinación de Emergencias (Cecopi) se debatían posibles escenarios de evolución y medidas de respuesta. Según Soria, ya en la tarde del 28 de octubre los responsables de los servicios de emergencia comunicaron la necesidad de una advertencia especial y compartían información sobre las negociaciones con los municipios.
La situación de la presa de Forata, en Yátova, generaba especial preocupación, ya que existía el riesgo de una rotura que podría haber tenido consecuencias catastróficas. Los expertos estimaban que, en caso de colapso, el número de víctimas podría alcanzar las 8.000 personas. Estas inquietudes se discutieron en círculos reducidos, pero no motivaron una alerta inmediata a toda la población.
Discrepancias en los testimonios
Durante el juicio se reveló que las versiones de los principales implicados difieren notablemente. Soria describió la conducta de Pradas en las sesiones de Cecopi como activa y comprometida: coordinaba el trabajo, exigía información actualizada y mostraba un interés personal en lo que ocurría. Sin embargo, la propia Pradas, al declarar en el tribunal, intentó deslindar responsabilidades y las atribuyó al personal técnico.
Un detalle fundamental fue que durante las discusiones en Cecopi el 29 de octubre no se abordó la cuestión del barranco del Poyo, el cauce que provocó la inundación y la muerte de decenas de vecinos en los municipios de Catarroja y Paiporta. Soria subrayó que, de haber escuchado la mención de ese lugar, se habría alarmado de inmediato, ya que tanto su familia como su negocio están vinculados a esa zona.
Consecuencias e interrogantes
La investigación continúa y los nuevos datos que emergen en el proceso judicial aumentan el interés público sobre la actuación de las autoridades en un momento crítico. Por qué no se activó a tiempo el sistema de alerta masiva y quién es responsable del retraso son preguntas que aún no tienen respuesta clara. Para muchos valencianos, la tragedia de 2024 no solo supuso una pérdida personal, sino también un motivo para cuestionar la fiabilidad de los mecanismos estatales de protección.
Mientras la investigación busca a los responsables, los habitantes de las zonas afectadas siguen exigiendo transparencia y justicia. Al recordar los acontecimientos de aquellos días, muchos se preguntan si se podría haber evitado una catástrofe de tal magnitud si las decisiones se hubieran tomado con mayor rapidez y eficacia.











