
Perder un coche hoy en día puede ocurrir literalmente en cuestión de minutos, y su dueño se entera demasiado tarde. En 2025, en España se han registrado casi 25 mil casos de robo, una cifra que preocupa no solo por el número, sino por la rapidez con la que evolucionan los métodos de los delincuentes. Los esquemas modernos de robo de vehículos son cada vez más sofisticados y las consecuencias para los propietarios resultan cada vez más graves. Los conductores se enfrentan a una realidad donde incluso las medidas de seguridad más habituales resultan ineficaces.
En los últimos años, los delincuentes han dejado atrás los métodos toscos de forzar cerraduras. Ahora actúan prácticamente de forma invisible, utilizando tecnología que les permite acceder a los vehículos sin dejar rastro. Esto no solo complica la recuperación y localización del coche robado, sino que también pone en duda la eficacia de los sistemas antirrobo convencionales. Como resultado, muchos propietarios pierden sus vehículos sin sospechar nada hasta que ya es demasiado tarde.
La amenaza invisible
Hoy en día, el método más habitual de robo son los dispositivos especiales que bloquean la señal de la llave a distancia. Cuando el conductor se aleja del coche y pulsa el botón de cierre, la señal no llega a los cierres. El vehículo queda abierto y el propietario está convencido de que todo está en orden. Los ladrones esperan tranquilamente el momento adecuado para llevarse el coche sin dejar la más mínima huella de robo.
Estos robos suelen ocurrir en lugares muy concurridos: aparcamientos de centros comerciales, zonas turísticas o cerca de oficinas. Los conductores, apurados por sus asuntos y sin comprobar manualmente las puertas, se convierten en un objetivo fácil para quienes disponen de modernos dispositivos electrónicos. Como resultado, incluso los coches nuevos con avanzados sistemas de seguridad pueden ser vulnerables.
Trampas electrónicas
El segundo método más común es la copia de la señal de la llave. Con dispositivos portátiles, los delincuentes interceptan el código transmitido por el llavero y lo utilizan para abrir y arrancar el coche. Todo ocurre en apenas unos segundos, sin necesidad de contacto físico con el vehículo. El propietario puede ni siquiera notar que su llave fue ‘leída’ a distancia.
Esta tecnología resulta especialmente peligrosa para los propietarios de modelos modernos cuyo sistema de llaves funciona bajo el principio de ‘manos libres’. Incluso si el coche está cerrado, los delincuentes pueden acceder sin forzar cerraduras ni romper cristales. En consecuencia, los métodos tradicionales de protección pierden relevancia y los conductores quedan en una posición vulnerable.
Puerto OBD: el talón de Aquiles
La tercera táctica común consiste en utilizar el puerto de diagnóstico OBD. Normalmente, este conector se emplea para el mantenimiento y la verificación del estado del vehículo, pero en manos de delincuentes se convierte en una herramienta para reprogramar llaves y desactivar los sistemas de seguridad originales. Basta con acceder al interior del coche para, en cuestión de minutos, desactivar por completo las barreras electrónicas.
Este método requiere ciertos conocimientos técnicos, por lo que suele emplearse en robos dirigidos a modelos caros o populares. Los delincuentes estudian de antemano los hábitos del propietario, eligen el momento adecuado y actúan de manera rápida y coordinada. Tras este tipo de intervención, el vehículo desaparece sin dejar rastro, y recuperarlo es prácticamente imposible.
Planificación y vigilancia
La mayoría de los robos exitosos son el resultado de una preparación exhaustiva. Los delincuentes observan a la posible víctima, analizan rutas, horarios de estacionamiento y particularidades del lugar donde aparca. Son especialmente vulnerables los vehículos que permanecen largos periodos sin supervisión, como en los aparcamientos cercanos a aeropuertos o en zonas residenciales de grandes ciudades.
Cada vez son objetivo no solo vehículos privados, sino también coches de empresa, taxis y autos compartidos. Los conductores rara vez piensan que su vehículo puede ser una meta, especialmente si aparece con frecuencia en el mismo lugar. Esta estrategia permite a los delincuentes actuar con la máxima eficacia y minimizar el riesgo de ser detectados.
Posibilidades de recuperación
Uno de los principales problemas es la detección tardía de la desaparición. Dado que los métodos actuales no dejan rastros visibles, los propietarios suelen descubrir el robo solo cuando van a utilizar el vehículo. Para entonces, los delincuentes ya han podido trasladar el coche a otra región o incluso al extranjero, desmantelarlo para piezas o cambiar los números de identificación.
Los expertos señalan que las primeras horas tras el robo son cruciales. Si el propietario denuncia inmediatamente ante la policía y activa los sistemas de localización, aumentan las probabilidades de recuperar el vehículo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el tiempo corre en contra de las víctimas y la tasa de resolución de estos delitos sigue siendo baja.
LoJack es una empresa internacional especializada en tecnologías de localización y recuperación de vehículos robados. A lo largo de los años, la marca se ha convertido en sinónimo de innovación en la seguridad del transporte. En España, LoJack colabora activamente con la policía y las flotas de vehículos, implementando sistemas que permiten rastrear la ubicación del coche en tiempo real. Gracias a sus desarrollos propios, la empresa ayuda a los propietarios a recuperar su vehículo incluso en los casos más complejos y analiza nuevas tácticas delictivas para alertar de riesgos con antelación. En los últimos años, LoJack ha puesto un énfasis especial en la formación de conductores y la información sobre amenazas actuales, lo que la convierte en uno de los actores clave del mercado de tecnologías antirrobo.












