
El Gobierno de España ha propuesto oficialmente a Teresa Peramato para el cargo de fiscal general del Estado. Esta decisión ha generado un intenso debate en el ámbito profesional. La Unión Progresista de Fiscales (Unión Progresista de Fiscales, UPF), que anteriormente estuvo presidida por la propia Peramato, expresó su clara satisfacción con esta elección. Al mismo tiempo, otras dos asociaciones — la Asociación de Fiscales (Asociación de Fiscales, AF) y la Asociación Profesional Independiente de Fiscales (Asociación Profesional Independiente de Fiscales, APIF) — reaccionaron con cautela, aunque reconocieron los méritos de la candidata.
Trayectoria y experiencia profesional de Teresa Peramato
Peramato cuenta con una extensa experiencia: más de 35 años en el Ministerio Fiscal, superando ampliamente los requisitos mínimos para acceder a un cargo tan relevante. Desde 2021, ostenta la máxima categoría, la de fiscal de Sala. Incluso sus críticos reconocen su profesionalidad y solvencia, algo poco común en un ámbito tan polarizado.
Cristina Dexeus, presidenta de la AF, subrayó que Peramato tiene una reputación intachable y una carrera impresionante. Aunque en su día la asociación se opuso a su nombramiento como jefa de la sección penal del Tribunal Supremo, esa postura se debió más a diferencias políticas que a objeciones personales hacia Peramato.
Reacción de la comunidad profesional
La UPF ha destacado especialmente la integridad profesional y la firmeza de Peramato, calificándola como encarnación de las mejores cualidades de la carrera fiscal. La asociación confía en que su nombramiento será un paso hacia el fortalecimiento de la independencia y el prestigio del Ministerio Público, así como en la defensa de los derechos de los ciudadanos más vulnerables, especialmente de las víctimas de violencia.
En UPF consideran que Peramato es capaz de aportar una visión moderna e independiente a la labor de la institución, algo especialmente relevante en una etapa en la que la fiscalía enfrenta grandes desafíos y la necesidad de recuperar la confianza social.
Escándalos y expectativas ante la nueva jefa
El nombramiento de Peramato llega tras el reciente escándalo por la dimisión del anterior fiscal general, Álvaro García Ortiz. Fue apartado del cargo tras una sentencia judicial por revelación de secretos oficiales, lo que provocó una grave crisis de confianza en la fiscalía.
Miguel Pallarés, presidente de la APIF, apuntó que el gobierno ha elegido a una candidata cercana a la línea del anterior liderazgo. Según sus palabras, las conclusiones definitivas sobre el trabajo de Peramato sólo podrán sacarse tras los primeros meses en el cargo.
Retos y perspectivas para el Ministerio Público
El nuevo fiscal general tiene el reto de recuperar la reputación de la institución y fortalecer su independencia. El sector profesional confía en que Peramato logrará establecer un diálogo entre los distintos grupos dentro de la fiscalía y restaurar la confianza pública en la institución.
La neutralidad política y la objetividad de la fiscalía siguen siendo temas centrales. Se espera que el nuevo dirigente no solo actúe con profesionalismo, sino que también sea capaz de resistir presiones y defender la ley por encima de intereses políticos.












