
En Toledo ha surgido una controversia en torno a la primera vía ferrata construida a orillas del río Pusa. La nueva ruta para los amantes de las actividades al aire libre se ha convertido en el centro de atención después de que organizaciones conservacionistas la acusaran de invadir los límites de una zona protegida. Según denuncian, la instalación amenaza el ecosistema único y especies animales raras que habitan en la zona.
El recorrido se ubica en un paraje pintoresco conocido como La Estrechura. Allí habitan especies tan poco comunes como la cigüeña negra, el águila imperial ibérica, la nutria y el búho real. Ocasionalmente, también se avista el lince ibérico. Todas estas especies figuran en el Libro Rojo y cuentan con protección especial.
Ecologistas exigen intervención de las autoridades
Organizaciones sociales insisten en que la construcción de la vía ferrata viola las normas de conservación vigentes en las zonas ZEC y ZEPA «Ríos de la Margen Izquierda y Berrocales del Tajo». En estas áreas está prohibida la instalación de este tipo de infraestructuras, especialmente en los sectores más vulnerables. Según los representantes ecologistas, el permiso concedido para establecer la ruta contradice el plan de gestión aprobado para la zona.
Las autoridades de Castilla-La Mancha sostienen que este tipo de proyectos no requieren de evaluación ambiental obligatoria antes de iniciar las obras. Sin embargo, tras recibir las denuncias, se ha abierto una investigación para determinar si la instalación cumple con la normativa y si respeta las restricciones vigentes en los espacios naturales protegidos.
Posibles consecuencias para el municipio
En caso de detectarse irregularidades, la responsabilidad podría recaer sobre la administración municipal de Santa Ana de Pusa, que actúa como promotora del proyecto. Actualmente, la instalación cuenta con autorización de la Confederación Hidrográfica del Tajo, pero la decisión final sobre su futuro se tomará una vez concluyan todas las inspecciones.
Los ecologistas no descartan acudir a los tribunales si sus demandas son ignoradas. Advierten que la apertura de la ruta podría causar daños irreversibles al entorno local y suponer un riesgo para la seguridad de los visitantes durante las crecidas.
Posición de las autoridades locales y futuro de la instalación
El alcalde de Santa Ana de Pusa, Serafín Esteban, rechaza las acusaciones de irregularidades y asegura que toda la documentación del proyecto está en regla. Según afirma, la ruta aún no ha entrado en funcionamiento y solo se abrirá al público una vez obtenidos todos los informes necesarios.
Aunque oficialmente la vía ferrata permanece cerrada, ya se ha visto a personas utilizando el recorrido. En el acceso se ha instalado un cartel de advertencia prohibiendo la entrada, pero esto no ha disuadido a algunos entusiastas. El alcalde insiste en que la instalación no está operativa por una decisión municipal propia y no por exigencia de autoridades superiores.
A la espera de una decisión y la reacción social
La situación en torno a la primera vía ferrata de Toledo sigue siendo tensa. Los ecologistas insisten en la necesidad de su cierre total, alegando la amenaza a especies protegidas y la vulneración de las leyes medioambientales. Las autoridades han prometido analizar minuciosamente todos los hechos y tomar una decisión basada en la protección del entorno y la seguridad de la ciudadanía.
Mientras el futuro de la ruta sigue sin definirse, tanto vecinos como turistas observan con expectación el desarrollo de los acontecimientos. La pregunta sobre si Toledo logrará equilibrar el crecimiento turístico con la conservación de su naturaleza única sigue sin respuesta.











