
Una tarde en el sur de Tenerife terminó en tragedia para un aficionado al parapente. Un hombre de 41 años, que salió a volar en la zona de Las Moraditas, no logró regresar a casa. Su intento de conquistar el cielo acabó en una catástrofe repentina que conmocionó no solo a los vecinos, sino también a toda la comunidad de parapentistas de la isla.
La señal de alarma llegó a los servicios de emergencia cuando se hizo evidente que el parapentista necesitaba atención médica urgente. En cuestión de minutos, los equipos de rescate se dirigieron al lugar del accidente y un helicóptero despegó hacia la zona. En estos casos, el tiempo juega en contra de la víctima y cada segundo cuenta.
Operativo de rescate
El helicóptero de emergencias quedó suspendido sobre las laderas de Adeje, donde sucedió el accidente. Los rescatistas, arriesgando sus vidas, descendieron hasta el hombre, que ya no mostraba signos vitales. Su estado se consideró crítico: paro cardíaco y ausencia de respiración. Comenzó una batalla por la vida en el mismo lugar del incidente, bajo el estruendo de las hélices y en condiciones muy alejadas de las de un hospital.
Mientras el helicóptero trasladaba al herido hasta la base de los bomberos voluntarios, los sanitarios continuaban con las maniobras de reanimación. Parecía que aún quedaba una esperanza, pero con cada minuto esta se desvanecía. En tierra, se sumó un equipo de ambulancia para proseguir los intentos de salvar la vida del hombre. Sin embargo, todos los esfuerzos fueron en vano.
Reacción de los servicios
Los bomberos garantizaron la seguridad durante el aterrizaje y despegue del helicóptero, evitando así nuevos incidentes. Paralelamente, agentes de la Guardia Civil recopilaron toda la documentación necesaria y comenzaron a investigar las circunstancias de la tragedia. Su misión es esclarecer la causa del fatal suceso: si se trató de un error de pilotaje, una falla técnica o una desafortunada coincidencia de factores.
En situaciones como esta siempre surgen muchas preguntas. ¿Por qué un deportista experimentado terminó atrapado en una situación mortal? ¿Se podía haber evitado la tragedia? Estas respuestas buscan no solo los investigadores, sino también toda la comunidad vinculada a los deportes extremos en Canarias.
Consecuencias y reacciones
La muerte del parapentista en Adeje ha supuesto un duro golpe para la comunidad local. Aquí, donde el parapente es parte de la vida cotidiana y un atractivo turístico consolidado, sucesos así se sienten con especial intensidad. Todo aquel que alguna vez ha surcado el cielo de Tenerife lo sabe: el riesgo siempre está presente, pero una tragedia sigue causando conmoción.
Esta vez no fue posible salvar la vida del deportista, pese a la coordinación ejemplar de todos los servicios de emergencia. Es un recordatorio de que ni los más preparados y experimentados están exentos de peligro. Tal vez, precisamente estos casos nos obligan a reflexionar sobre el valor de la vida y la importancia de seguir las medidas de seguridad, aunque parezca que todo está bajo control.












