
Los habitantes de Cataluña vuelven a ser rehenes del colapso del transporte: la mañana comenzó con importantes interrupciones en el servicio de trenes de cercanías. Para miles de pasajeros de Rodalies, esto supone no solo retrasos para llegar al trabajo y a los estudios, sino también trasbordos obligatorios a autobuses y una absoluta incertidumbre en los horarios. Las restricciones de velocidad, impuestas en decenas de tramos, y las averías en la infraestructura han paralizado los principales ejes de la red ferroviaria.
Incidencias en todas las líneas
Desde primera hora, la línea R1 sufrió problemas entre las estaciones Clot y Badalona, lo que provocó la interrupción del servicio y la necesidad de trasladarse en autobús entre Blanes y Maçanet-Massanes. A pesar de la intervención rápida de los equipos de mantenimiento, los trenes solo circulan en el tramo limitado entre L’Hospitalet y Blanes. En la línea R2 Sur, los pasajeros enfrentan retrasos de más de 20 minutos y los trenes deben efectuar paradas en todas las estaciones, lo que prolonga aún más el viaje. Problemas similares se registran en la R2 Nord, donde los intervalos entre trenes se han vuelto impredecibles.
La línea R3 está completamente suspendida, y en la R4, donde recientemente ocurrió una tragedia con víctimas humanas, el servicio solo se ha reanudado parcialmente. Los pasajeros deben cambiar a autobuses entre Sant Sadurní d’Anoia y Martorell Central, y en el tramo hasta Terrassa Estació de Nord los trenes sufren al menos 15 minutos de retraso. Para continuar hasta Manresa, también solo es posible en autobús.
Restricciones y trabajos de mantenimiento
La causa de estas interrupciones a gran escala no fueron solo los accidentes, sino también las estrictas limitaciones de velocidad impuestas en 155 tramos de la red ferroviaria. En estas zonas se registraron incidentes o se detectaron problemas de seguridad previamente, lo que obligó al operador a reducir la velocidad de los trenes en más de 100 kilómetros de vías. Aunque esta decisión busca prevenir nuevos accidentes, en la práctica ha paralizado el ritmo habitual de vida de decenas de miles de residentes de la región.
En la línea R8 la situación sigue siendo crítica: el servicio está totalmente suspendido por problemas en el túnel de Rubí, bloqueando tanto trenes de pasajeros como de mercancías. En la R11, entre Barcelona Sants y Figueres, los retrasos superan la media hora, y el tramo de Figueres a Portbou sólo es accesible mediante autobuses. Las rutas regionales del sur tampoco han escapado al caos: entre Sant Vicenç de Calders y La Plana Picamoixons Vinaixa, así como entre Reus y La Plana Picamoixons Vinaixa, los pasajeros deben transbordar a autobuses, con demoras que alcanzan los 30 minutos o más.
Pasajeros a la espera de cambios
Para los habitantes de Girona y otras zonas del norte la situación no es mejor: los trenes se retrasan y en algunos tramos el transporte se hace únicamente en autobús. Como resultado, miles de personas pierden horas cada día en sus desplazamientos, se enfrentan a andenes saturados y a la falta de información sobre la llegada de los servicios. Muchos pasajeros reconocen que estas interrupciones se han vuelto habituales y que las esperanzas de una pronta recuperación del horario estable se desvanecen día tras día.
En una situación en la que el ministro de Transportes reconoce abiertamente la baja calidad del servicio y los problemas de infraestructura se multiplican, los residentes de Cataluña se ven obligados a buscar alternativas de movilidad. Sin embargo, para la mayoría el tren sigue siendo la única opción accesible, a pesar de todas las dificultades e incertidumbres.












