
La competición televisiva anual que elige el rincón más pintoresco de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha vuelve a centrar la atención en la provincia de Ciudad Real. En 2025 está en juego no solo el prestigioso título, sino también el exclusivo privilegio de acoger la emblemática retransmisión nacional de las campanadas de Nochevieja. Tres localidades completamente diferentes, pero igual de encantadoras, se han lanzado a una reñida batalla movilizando a sus vecinos para mostrar su singular patrimonio histórico, su auténtica gastronomía y la belleza de su naturaleza. Cada una está dispuesta a demostrar que merece convertirse en el gran escenario festivo de España.
La primera en la lista de candidatas es Membrilla, orgullosamente conocida como la «Capital del melón» por su arraigada tradición agrícola. Esta localidad es un auténtico tesoro para los amantes de la historia y la arquitectura medieval. Su principal joya es la iglesia parroquial de Santiago el Mayor, construida en el raro estilo gótico flamígero. Su única, pero increíblemente amplia nave, los portales ricamente ornamentados y la alta torre con aguja de pizarra dejan una impresión inolvidable en todo visitante. Además, Membrilla conserva otros tesoros, como la ermita de la Virgen del Espino, erigida sobre una antigua fortificación, y el molino de agua Resuelo, cuidadosamente restaurado, que sirve como recordatorio viviente del antiguo modelo económico de la región. El encanto especial de este lugar se ve reforzado por los tramos del famoso itinerario de Don Quijote que atraviesan sus tierras.
Más al oeste, en el fértil valle de Alcudia, se encuentra Guadalmez, un lugar donde la historia parece flotar en el aire. Numerosas civilizaciones dejaron aquí su huella, desde tribus de la Edad del Bronce hasta romanos, visigodos y árabes. El paisaje urbano sorprende por su autenticidad y carácter único. De inmediato llaman la atención las antiguas casas con chimeneas de formas piramidales truncadas, las entradas decoradas de las viviendas (saguanes) adornadas con escenas de la vida popular y las tradicionales chozas de pastores dispersas por los pintorescos alrededores. Guadalmez es un verdadero museo viviente al aire libre, donde culturas, tradiciones y épocas se han fusionado en perfecta armonía, creando una atmósfera inigualable.
El tercer participante es Daimiel, cuyo nombre está indisolublemente ligado a uno de los tesoros naturales más singulares y ecológicamente significativos de España: el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Esta reserva de humedales, formada en la confluencia de los ríos Guadiana y Cigüela, es un auténtico paraíso para los ornitólogos y amantes de la naturaleza salvaje de toda Europa. Pero Daimiel no solo destaca por esto. En su territorio se encuentra un importante yacimiento arqueológico de la Edad de Bronce, Motilla del Azuer, así como impresionantes ejemplos de arquitectura religiosa, entre los que sobresale la iglesia de Santa María la Mayor. Así, Daimiel, Membrilla y Guadalmez muestran toda la riqueza y diversidad de la provincia de Ciudad Real. Cada uno de ellos tiene argumentos de peso para ganar y, sin duda, todos merecen ser descubiertos por viajeros que buscan una España auténtica, alejada del turismo tradicional.












