
En España, el Tribunal Constitucional ha tomado una decisión de gran relevancia al anular un apartado del reglamento de la Escuela Nacional de Policía (Escuela Nacional de Policía), vigente durante más de cuarenta años. Esta norma, heredada de la época franquista, permitía expulsar a los cadetes por faltas administrativas no contempladas por la ley. Ahora, el tribunal considera que esta práctica vulnera derechos fundamentales de los ciudadanos.
El motivo de la revisión fue el caso de un cadete que tuvo que abandonar la academia tras recibir una sanción disciplinaria. El joven, que se preparaba para ingresar en la Policía Nacional, se vio envuelto en un escándalo por participar en una fiesta privada durante el estado de alarma en mayo de 2020. La policía, al personarse en la vivienda, constató el incumplimiento de las restricciones de confinamiento, y el cadete fue sancionado a pesar de que no existía una base legal clara para dicha medida.
Cronología del conflicto
La sanción impuesta al cadete consistió en la pérdida de 15 puntos en la evaluación anual. Esta penalización le hizo suspender dos exámenes y, como consecuencia, fue expulsado definitivamente de la escuela. Todos los derechos obtenidos durante el proceso de selección fueron anulados. El joven intentó recurrir la decisión, primero ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid y posteriormente ante el Tribunal Supremo, pero ambos tribunales respaldaron la postura de la administración académica.
Los tribunales argumentaron que la norma aplicada se remonta a un reglamento de 1967, aprobado durante la dictadura de Franco. Según su interpretación, si el reglamento actual repite disposiciones del anterior, no sería necesario aprobar una ley específica. Sin embargo, el Tribunal Constitucional no estuvo de acuerdo con este enfoque.
La posición del Tribunal Constitucional
En su resolución, los jueces subrayaron que, tras la aprobación de la Constitución de 1978, cualquier sanción debe contar con una base legal clara. Los reglamentos, incluso si reproducen normas antiguas, no pueden sustituir a la ley. El tribunal señaló que en las últimas décadas el enfoque ante este tipo de cuestiones se ha endurecido notablemente y que las excepciones previas ya no están vigentes.
El tribunal prestó especial atención a las denominadas «relaciones de sujeción especial», en las que el Estado exige obligaciones mayores a sus funcionarios. Anteriormente se consideraba posible restringir derechos en estos casos, pero ahora el Tribunal Constitucional ha dejado claro que, incluso en estos ámbitos, los derechos de los ciudadanos deben estar protegidos.
Reacciones y consecuencias
La decisión del tribunal fue adoptada por mayoría, pese a la oposición de dos magistrados del sector conservador. La sentencia señala que la sanción impuesta al cadete carecía de base legal y, por tanto, vulneraba sus derechos fundamentales. Asimismo, el tribunal subrayó que la existencia de una relación especial entre el Estado y los futuros policías no justifica la imposición de sanciones arbitrarias.
Ahora el exalumno podrá volver a intentar ingresar en la Policía Nacional. Además, la decisión del tribunal podría afectar el futuro de otros expulsados por motivos similares. Es probable que el Ministerio del Interior tenga que revisar sus reglamentos y adaptarlos a la legislación vigente.
Importancia para el sistema
Este precedente ha sido una señal importante para todas las instituciones públicas de España. El Tribunal Constitucional recordó que incluso las normas más antiguas deben ajustarse a la Constitución y no pueden restringir los derechos de los ciudadanos sin una base legal clara. Se espera que próximamente se revisen varias normas internas en los organismos de seguridad.
La decisión judicial también abrió el debate sobre el papel de normativas antiguas heredadas del régimen autoritario. España sigue avanzando en la actualización de su marco legal, y este caso supone un paso más hacia la completa democratización del sistema.












