
En Madrid se intensifica un nuevo capítulo de un sonado caso vinculado a la esposa del presidente del Gobierno. La Audiencia Provincial de Madrid ha revocado la orden del juez Juan Carlos Peinado, quien había exigido previamente la entrega de todos los correos electrónicos de Begoña Gómez de los últimos siete años. Esta decisión ha provocado una fuerte reacción en los círculos jurídicos y políticos del país.
Los magistrados consideraron que la solicitud de Peinado carecía de suficiente justificación y vulneraba principios jurídicos fundamentales. En particular, señalaron la falta de proporcionalidad, necesidad y adecuación de la medida. Además, el tribunal detectó errores procesales: la petición se formuló como una providencia judicial y no como un auto motivado, lo cual no es admisible en intervenciones tan graves en la vida privada.
Argumentos de la defensa
El abogado de Begoña Gómez, el exministro Antonio Camacho, insistió en que el juez ignoró no solo los argumentos jurídicos, sino también los requisitos legales fundamentales. Según explicó, medidas de este tipo afectan el derecho fundamental al secreto de las comunicaciones recogido en la Constitución española. La defensa recalcó que una injerencia de tal magnitud exige motivos sólidos, los cuales no se aportaron en este caso.
Los jueces aceptaron los argumentos de la defensa y la fiscalía, que recurrieron la decisión de Peinado. En el auto se señala que el juez no hizo referencia a ninguno de los criterios previstos por la ley para este tipo de casos. Por tanto, en opinión del tribunal, la solicitud de acceso al correo electrónico fue excesiva y desproporcionada en relación con la gravedad de la supuesta infracción.
Esencia de la investigación
El caso contra Begoña Gómez está relacionado con su trabajo en la Universidad Complutense de Madrid, donde ocupó el cargo de codirectora de dos programas de máster y dirigía una cátedra especial. La investigación sospecha de una posible malversación al contratar a un asesor en la residencia del presidente del Gobierno, aunque las pruebas siguen siendo solo indicios.
La solicitud para acceder a los correos fue impulsada por el partido Vox, que actúa como acusación particular en el proceso. Tras confirmarse por el área técnica del Gobierno que Gómez tenía un correo institucional, el juez Peinado ordenó acceder a toda su correspondencia desde 2018. Sin embargo, la defensa y la fiscalía recurrieron de inmediato la medida, señalando su falta de justificación.
Posición del tribunal
En su resolución, los jueces remiten a la doctrina del Tribunal Supremo de España, según la cual para levantar el secreto de la correspondencia se requieren pruebas concretas y objetivas. No basta con sospechas o afirmaciones policiales: es necesaria una evaluación rigurosa de la gravedad del delito, la existencia de indicios y la necesidad de intervención. En este caso, a juicio del tribunal, no se presentaron fundamentos suficientes.
Los jueces también subrayaron que este tipo de solicitudes deben formalizarse mediante resoluciones motivadas, y no en breves providencias que no exigen justificación. Esto es imprescindible para proteger los derechos de los ciudadanos y mantener el equilibrio entre los intereses de la investigación y la vida privada de los implicados.
Posibles repercusiones
La anulación de la orden no implica que el juez Peinado no pueda volver a solicitar el acceso a las cartas de Begoña Gómez. Sin embargo, ahora deberá fundamentar su petición y tramitarla conforme a la ley. El tribunal le ha dejado abierta la posibilidad de presentar una nueva solicitud similar si aporta argumentos y pruebas suficientes.
El caso ha generado una gran repercusión pública, ya que involucra no solo la vida privada de la esposa del presidente del Gobierno, sino también cuestiones de transparencia, legalidad y equilibrio entre los intereses del Estado y los derechos individuales. Se espera que las partes continúen la disputa judicial en los próximos días, y que la atención sobre el caso no disminuya.











