
En Oviedo estalló una acalorada disputa vecinal que llegó a los tribunales y se convirtió en un claro ejemplo de cómo una iniciativa personal puede desencadenar serios problemas para toda la comunidad. El propietario de un piso decidió instalar una zona de descanso con jacuzzi en su terraza sin el consentimiento del resto de los vecinos. El resultado: juicio, obligación de realizar costosas reparaciones y pagar una indemnización por daños.
Obras no autorizadas y sus consecuencias
Todo empezó cuando la terraza abierta fue transformándose en un espacio casi completamente cerrado. Allí no solo se instaló una bañera de hidromasaje, sino también otras estructuras, equipos y tabiques. Todas estas modificaciones se realizaron sin el permiso oficial de la comunidad de propietarios. Como consecuencia de la intervención en la estructura del edificio, surgieron problemas de drenaje: el agua empezó a acumularse y en el piso inferior aparecieron manchas de humedad y moho persistentes. Los vecinos intentaron resolver el problema de manera amistosa, pero los repetidos intentos de eliminar las filtraciones no tuvieron éxito.
La ley protege los intereses colectivos
La sentencia judicial emitida en septiembre de 2025 puso todos los puntos sobre las íes. El documento detalla cómo una terraza originalmente abierta fue modificada hasta quedar irreconocible, y cómo sus funciones como parte del techo del edificio se vieron alteradas. La legislación española exige que cualquier obra que afecte las zonas comunes del edificio sea aprobada por la mayoría de los propietarios. Esto es especialmente relevante en el caso de terrazas que funcionan como cubierta para otras viviendas. El tribunal subrayó que este tipo de alteraciones puede provocar no solo problemas estéticos, sino también graves complicaciones técnicas: pendientes mal diseñadas, desagües bloqueados, impermeabilización deficiente y cargas excesivas sobre la estructura.
El silencio no equivale a consentimiento
El propietario intentó justificar sus acciones alegando que los vecinos estaban al tanto de las obras y no se opusieron. Sin embargo, el tribunal rechazó este argumento, señalando que la falta de protesta explícita no implica consentimiento cuando se trata de intervenir en la estructura del edificio o causar daño a otros residentes. En estos casos, la comunidad no está obligada a aceptar las consecuencias de acciones unilaterales.
Peritajes y detalles técnicos
Durante la investigación se realizaron varias pericias. Los expertos concluyeron que las filtraciones constantes fueron causadas precisamente por obras no autorizadas en la terraza. Entre los problemas detectados se encuentran pendientes mal ejecutadas, desagües de difícil acceso o completamente inaccesibles, así como estructuras que dificultan una reparación adecuada. Los especialistas coincidieron en que la única solución es devolver la terraza a su estado original para garantizar una impermeabilización fiable y un correcto drenaje del agua.
Medidas obligatorias y responsabilidad financiera
El tribunal obligó al propietario a realizar una reparación integral: restaurar la impermeabilización, corregir las pendientes, instalar desagües del diámetro adecuado y compensar a los vecinos con 1.962 euros. No se especifica exactamente qué elementos deben desmontarse, pero se subraya que cualquier trabajo debe estar dirigido a eliminar por completo las filtraciones, incluso si esto implica retirar todas las nuevas estructuras.
Cómo saber si necesitas permiso para reformar la terraza
La cuestión de si la terraza es de propiedad privada o comunitaria se determina según los estatutos del edificio y la documentación técnica. Incluso si el residente tiene derecho a usar la terraza, suele seguir formando parte de la cubierta del edificio y cualquier modificación debe ser aprobada por el resto de los propietarios. Esto es especialmente importante cuando la terraza sirve de techo para otros apartamentos.
Las consecuencias de actuar sin permiso
Este caso se ha convertido en una advertencia para quienes planean modificar su espacio sin los permisos adecuados. Incluso cambios que parecen insignificantes pueden acarrear graves consecuencias: desde conflictos con los vecinos hasta litigios judiciales y cuantiosos gastos para volver al estado original. Los propietarios tienen la obligación de mantener sus viviendas en buen estado, evitar molestias a terceros y asumir la responsabilidad por los daños ocasionados por obras no autorizadas. La práctica demuestra que este tipo de disputas son cada vez más frecuentes y que, en muchos casos, los tribunales fallan a favor de los residentes afectados.
Como ya informó RUSSPAIN anteriormente
La ciudad de Oviedo, capital administrativa de Asturias, es reconocida por su historia y arquitectura. Aquí son frecuentes los conflictos entre propietarios debido a reformas interiores y cambios en las fachadas. En España existe una normativa estricta que obliga a obtener autorización para cualquier intervención en las zonas comunes de los edificios. Las infracciones pueden terminar en demandas judiciales y en cuantiosas pérdidas económicas. En los últimos años, los tribunales atienden cada vez más casos relacionados con modificaciones no autorizadas en comunidades de vecinos. Los propietarios deben recordar: aunque una terraza parezca privada, puede formar parte de los elementos comunes del edificio. Ignorar esta norma puede provocar conflictos y la obligación de restaurar el estado original, corriendo con los gastos. Oviedo, al igual que otras ciudades del país, enfrenta estas situaciones de manera habitual, lo que subraya la relevancia del problema en toda España.












